
Por Álvaro Rodríguez Hernández
Se le anticipó el viacrucis a un concejo, crucificado.
No ha sido claro, el accionar, que tuvo en la elección del Contralor de Pereira, por varios de ellos, que dicen representar al pueblo.
Se ha visto envuelto en actos de bochorno, por la elección pasada de la persona encargada de fijar controles al gobierno local.
Sabemos que no todos. Hay una pequeña jauría que recuesta sus afilados dientes entre los micrófonos y sus pupitres. Como una cumbre llena de malidicencia.
Ha sido un rompecabezas y un deambular de hechos, que merecen un alto en el camino de los llamados corporados, en el cronograma con lupa, que deben fijar para no meter las de andar, en el nuevo recorrido legal.
De pronto se van de bruces, para la guandoca.
Otro, error, sería grave. Nos haría pensar mal en esa seguidilla de desaciertos que parecen un concierto del mal oído que tienen – muchos de ellos, claro está – sobre lo que se comenta en la calle.
Aquí no cabe pensar, como en la vencidad del Chavo, que no contaban con la astucia, de ciertos concejales que – parodiando – más parecen “estafetas” del Contralor al que eligen como apéndice. En otros lares, escrito está, son del alcalde.
Mucho cuidado, señores concejales. No es la hora de buscar episodios de la manguala, para la impunidad o el descrédito de estas instituciones, que dicen profesar apego a la ciudadanía que los eligió y pagan con sus pérfidas actitudes. No es la hora del amacize. Afuera está el elector que les va a cobrar sus desafueros, a quienes sólo sirven como ventajosos mensajeros del abuso.
Mal está, que este Concejo, muestre sus peladuras, de baja estatura y atornillados y amancebados, varios de ellos, sin escrúpulo, en el tufillo que recorrió la pasada elección.
Es tiempo de la reflexión, para ciertos personajes y de la reversa, si es que su moral tiene cambios.
¡Ah!, malitos varios de ellos. Que temen contestar a lista, a la que llaman, con desgano, para que de pronto no los vayan a dejar con el uso de la palabra, para no “envenenar” el recinto.
Hemos tenidos concejales heróicos, ejemplares, pero en otras oportunidades, nos vemos nivelados por lo bajo.
Varios concejales, a lo largo de la historia, han demostrado ser el equivalente a una afrenta y más parecen estar en un club de negocios. ¡Con sobrecosto!
Bueno es el cilantro… pero el mal ejemplo en la elección de nuevo Contralor, nos hará pensar ¡muchas cosas!
¡No se dejen crucificar en Semana Santa!
