
Por Álvaro Rodríguez Hernández
La UTP, es patrimonio de región y ligada, por 60 años a su desarrollo. ¡Orgullo!
Como lo confirma su más reciente publicación, son 60 años con sus legados, transformaciones, en la construcción de sociedad, saberes y territorio.
Por estos días, congregó lo que mejor ha interpretado el alma mater: su capital humano.
Dentro de sus aportes, la entrega de soluciones reales a los problemas más sentidos de Colombia y que llegan a la sociedad, como lo reseña su actual rector, Luis Fernando Gaviria Trujillo, quien no se cansa de señalar este orden académico como el componente de una “familia muy grande”.
Que, tiene un clima organizacional del 92 por ciento y hace parte de un todo de más de 50 mil estudiantes en Risaralda en más de 16 universidades constituídas. Orgullo, sentímos, cuando en este orden, somos cuartos en Colombia y ostenta, hoy, 10 pares internacionales.
O, bien, como lo enlaza en su prólogo, el ex exalcalde y ex rector, Juan Guillermo Ángel Mejía, en este milagro académico, hecho “dentro de la casa”. Múltiple es su historia y su huella impregnada de investigación o de la “ciencia y técnica al servicio de la humanidad bajo la tutela de la libertad”, como lo proclama su lema.
Hace poco el claustro hizo un cálido reconocimiento a quien han levantado su historia como patrimonio imborrable y, cuyos lauros trascienden fronteras.
Reconoció el papel de investigadores valiosos como Julián Serna Arango, Óscar Arango Gaviria, de Samuel Ospina Marín y de distinguidos rectores bajo cuya impronta “habemus universidad”.
Cómo no destacar, el proceso que ha movido el alma mater con figuras como Juan Guillermo Ángel Mejía, Samuel Eduardo Salazar, Gabriel Jaime Cardona Orozco, Ricardo 0rozco, Javier Arroyave Ochoa, Carlos Alberto Ossa Ossa, y otros prohombres como Guillermo Ángel Ramírez.
De personas como Francisco Javier Uribe, que ha liderado el proceso de repensar, desde Planeación, su plan de desarrollo institucional. O, interpretado con las partituras articuladas en el nuevo proyecto educativo institucional.
A Jhon Jaime Correa, Natalia Agudelo, Edwin Mauricio lópez, Gabriel Samacá, por este trabajo de inverstigación, que nos permite – agregado de Juan Guillermo Angel – ver cómo la escritura, es la manera de conservar la memoria.
Claro es, como lo esbozó en el acto y lo cumple su rector, que esta es una academia “enfocada en un futuro más humano, innovador y centrado en el bienestar de nuestra comunidad”.
Ojalá, la sociedad toda, reconozca el legado en estos 60 años, de la joven historia de la UTP. Sus inmensos aportes al relato, por una educación útil, para una sociedad, sus saberes y el propio territorio.
