Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ

No nos metamos mentiras: el auge, la proliferación de más de 30 partidos, sugiere el ausentismo de partidos sólidos en Colombia. Ya ni los tradicionales se salvan y mucho menos los Congresistas, buscan consolidar prestigios regionales, de frente a las siguientes elecciones.
Veamos: la presencia en el espectro, de entrada, les garantiza financiación estatal y de paso acceso a la vitrina electoral o, en Medios de comunicación. ¡Van detrás de ello!
A muchos, se les hace agua sus bolsillos. El triunfo del Pacto Histórico, entiéndase el andamiaje “alternativo”, envalentonó el accionar de figuras visibles, para crear e impulsar nuevos partidos o movimientos, de acuerdo con la escala o el Pacto de La Habana, contemplado en el Acuerdo de Paz o, veáse el Estatuto de la Oposición
Por eso, para estas elecciones, hay reposo en la Reforma Política, -cada vez más lejos de hacerse – que surte ya varios debates. Pero este es otro asunto, enmarcado en contrarreforma.
Uno de fondo: ¿No será un fracaso estruendoso, la realización de las famoas consultas internas, populares o interpartidistas? Varios de ellos “pelarán el cobre” por la ausencia en urnas de electores.
Llama la atención, que quienes debían dar ejemplo de “democracia”, el Pacto Histórico, de un momento a otro, cancelen éstas o no participen en la convocatoria hecha para el 4 de junio. Es decir, a menos de un mes.
Las “primarias”, que son 5 elecciones que “engordan” el radar electoral al Congreso. Que son un banderazo grande que vaticina, en alto porcentaje, lo que podría suceder. Súmele a ello, que habrá segunda vuelta para las alcaldías, donde se requiera.
Son más de 30 partidos en el escenario y grupos ciudadanos interesados.
Lo que se conoció en el pasado, como “partidos de garaje”, solo que esta vez vez, con aparcaderos. O, el Estado pluralisa, que otros identifican con poca o nula seriedad
La democracia, no puede ser un salto al vacío. Más anarquía y un jardín de colores desgastado en lo estéril del cultivo político. Ellos, ayudaban a contaminar la escena pública y a visibilizar el desgaste notorio de la institucionalidad política.
Hay otros partidos que son franquicias, peajes, metidos en la pasarela electoral. La “fábrica” de avales que empujan candidaturas sin reconocimiento. Ello, digamóslo, ayuda a una ruptura de partidos fuertes, sino montonera de ideología arrumada en urnas. A la contaminación ideológica.
Da risa hoy ver, partidos como el liberal, que no hacen sus convenciones a la que por estatutos, deben convocarse.
¿Partidos o negocios? ¿Qué piensa el ciudadan@?
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