
Por Álvaro Rodríguez Hernández

-¡Nutrido desayuno de unidad!
-Maicol, alcaldía y JD Patiño, gobernación
-Duelo de titanes
-Juntanza liberal, ¡no da espera!
Todo es posible, en la inestable política roja, hoy en Risaralda.
Hoy amanecerán hablando de ¡UNIDAD PARA EL CAMBIO! Van por la alcaldía y la gobernación liberal, así lo nieguen y lo renieguen.
El acuerdo está cocinado y se selló el viernes.
Pero este pasado fin de semana fue prolífico en reuniones a todos los niveles. Inició con un nutrido desayuno: menú servido Liberalismo a la Unidad.
Un senador probado como Juan Pablo Gallo, con un componente electoral que lo catapultó a nivel nacional, dentro del partido, al dejar un depósito elkectoral nada despreciable: 134.559 votos (de los cuáles 86 mil en Risaralda, una cifra como para pensarla). Muchos quisieran este copioso apoyo.
Claro, que una elección es distinta de la otra. Máxime por el desgaste en distintos frentes que agrupan al histórico rojo en Risaralda.
EL BUNKER POLÍTICO
Hoy, el liberalismo parece un bunker electoral donde se ven los movimientos en diversos sentidos. Parece un sorteo con apuesta en línea ,pero en distintas direcciones.
Es un partido cargado de incertidumbre y de expectativa. Parece un partido emboscado o montado en una peligrosa cuerda de malabarista.
Falta que se refuerce con credibilidad y ocnifnaza.
LOS VOTOS
En ese cruce de argumentaciones distintas, cada uno de sus “jefes”, el senador Juan Pablo Gallo y el Representante, Diego Patiño Amariles, tienen sus puntas de lanza, para la contienda de octubre. (Obtuvo dos curules en la Cámara, con el propio Patiño, con 27.791 votos y 21.701 de del empresario, Aníbal Hoyos.
Hoyos, un reconocido empresario y finquero, ex alcalde, tiene su propio balance después de quebrar pronósticos en la contienda pasada, donde fue notoria sorpresa al lado de Gallo y los dos congresistas del partido Verde en Risaralda.
Su identidad es más cercana al CAMBIO (leáse al senador JP Gallo) de hecho, al alcalde, Carlos Maya.
Dejó un registro tope, para la Cámara liberal, de 82.772 votos, lo que significó un 24.47 por ciento del total)
CLIMA POLÍTICO
Vuelven otra vez con las lluvias y los calores políticos de mayo, colocar en el abanico, muchos dimes y diretes: que es un imposible, que no pueden con las dos, que se funde Maicol, que no hay confianza, que la credibilidad para un acuerdo desapareció y coyunturas al por mayor como un tema clave de la contienda electoral en marcha.
El acuerdo está pactado y viene desde arriba.
Ahora, al terminar la semana, se vuelve a colocar el acuerdo en la boca de muchos, que pintan con un solo color la alocada carrera al podium.
Si quieren reconocimiento en urnas, deben sumar con olfato, muchos otros colores que apuntalen el éxito. El triunfo.
EL BALOTO ELECTORAL
Muchos, creen, consideran, que unidos, pueden ganarse el baloto electoral. Otros consideran que se pierde una de las dos y que corren riesgos de hasta las dos, se son antagónicos.
Claro, que, por fuera, hay otros tiburones en el ejercicio democrático, que todo lo quieren devorar. Mueven, como los rojos, diversas pasiones. Policromía electoral.
Gallo, quiere preservar la alcaldía de Pereira, como una constante. Patiño Amariles, quiere continuar haciendo historia, con su heredero político, su hijo Juan Diego Patiño Ochoa, en la poltrona de la gobernación del Risaralda.
¿Puede el partido liberal, ganar las dos? Maicol Lopera (6.010 votos) y Juan Diego, concejal y diputado (la mayor votación a la Asamblea, con 18.211 votos).
¿No es desmesurado el hecho que ha provocado rupturas internas, que hace rato suenan?
REUNIONES
Las reuniones, ya no las pueden seguir negando reuniones en sentido, que pasan por el meridiano político nacional: Bogotá. El ex presidente de Colombia, César Gaviria Trujillo.
Otras siguen en diversos escenarios en la capital y se cruzan en varios edificios o apartamentos de notables, en Pereira.
Reuniones van y vienen: acercamiento para un partido liberal, que busca ¡unirse, no fundirse!
Por el momento, tienen viento en la cara. Buscan administrar el éxito, no la derrota que se podrían llevar, cuando el favoritismo tiene picos altos y bajos.
