¡Veeduría Ciudadana, ya!

Por Álvaro Rodríguez Hernández

Después de 23 años, Dosquebradas, volverá a contar con un Plan de Ordenamiento Territorial- POT-.

No puede ser un garito o una ruleta de intereses repartidos. Llegó el momento que el Concejo le apueste a un nuevo orden, a una nueva ciudad y genere más y mejor confianza. No puede ser la excusa para el derrumbe de mi querido Dosquebradas. Muchos ojos sobre la Corporación y es el momento de actuar bien.

Sin lugar a dudas, un gran logro reparador del gobierno de Diego Ramos.

Una suma más, para la CARDER, en defensa de lo ambiental.

Un valioso instrumento de desarrollo, para lo físico, de su territorio, enmarcado en políticas, metas, estrategias, programas y poder guiar y administrar éste y la utilización del suelo, como lo señala, Planeación Nacional.

No sirve para enriquecer a piratas del desenfreno territorial y del caos. No puede ser visto, como una reigstradora o un traganíquel el que hace rato hizo nido en Pereira, creando densificaciones absurdas y que en muchos casos, colocaron al ejecutivo como paganinis de sus vergonzosas aventuras de tragar plusvalía y negociar de manera brillante, a espaldas de la ciudad, el uso de suelos. A negocios crecientes en épocas electorales con la tierra.

El anuncio de la CARDER, de un puñado de técnicos y especialistas, esta semana, habla bien de la brújula trazada, para darle ruta a la nave.

Pero, esa tamaña responsabilidad, no se le puede dejar solo al Concejo de esa jurisdicción, o al Consejo territorial.

Queremos un compromiso de ciudad y no de bolsillo, por parte de estos emisarios que dicen ser fieles a una democracia representativa y participativa. No de intereses privados. Que tengan que ver con partituras exageradas de quienes solo ven en la iniciativa, negocios o intereses sudados.

Dosquebradas, ha sido golpeada a lo largo de su historial, por eventos mandados que la han erigido como nido de corruptelas y de oprobiosas circunstancias, que le han hecho perder credibilidad ante sus ciudadanos.

No puede ser peaje de asqueantes negocios. O, una franquicia donde hace rato campea estilos deplorables de sensatez a la hora de aprobar proyectos de acuerdo.

Muchos creemos, que han existido concejos en esa población, menores, bajos de piso y coopatados por fuerzas extrañas de sus protuberantes negocios. De maletines que parecen alforjas o barco de piratas que esquilman el presupuesto.

Ojalá, no generen caos. No puede ser superior el interés de unas pocas manos y cerrados bolsillos, a la ciudadanía, que anhela decencia y no dejen pasar lo aprobado por intereses retorcidos. ¡Veeduría Ciudadana, ya!

Esperamos un concejo digno, de altura y no de duda. Un buen momento, para quienes ¡quieren reelegirse!

alvarocomunicaciones@yahoo.com

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