La andanada roja a Petro

Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ

Uno de los fortínes electorales de Petro – Presidente, fue sin lugar a dudas, el malestar provocado por la conducción del partido liberal antes de ese proceso electoral.

Muchos liberales inconformes, pero parapetados en el rojo -al estilo del hoy Ministro del Interior- incendiaron el partido. Dieron un voto adverso.

Desde Pereira, hubo un clamor de renovación y nuevos vientos, que están estacados de manera precisa por la forma como el hoy jefe de Estado, ha manejado las relaciones con los partidos.

Hay otros partidos, que miran de reojo y sino es para los lados.

Hoy, cítese al Representante a la Cámara liberal, Anibal Hoyos, esperan “derrame” de acuerdos para el festín electortal en curso. Necesita que varios de los proyectos de ley, lentos, paquidermicos, tengan un empujón de mayorías.  De resto no pasan.

A ello, agréguele, lo que uno de los fuertes impulsores de la campaña petrista en Risaralda, el ingeniero Luis Arturo Arroyave – bajo el manto de Liberales Progresistas – lo señalan de tremendo fracaso en lo político. Lo responsabiliza de tener un Pacto Histórico, convertido en hilachas (explotó, es la reseña que hace)

A los Liberales progresistas arrepentidos, ni los voltean a mirar. ¡Quedaron con el pecado!

El manejo político es un desastre, acusa y advierte, lo sindica de mirar – ¡quien lo creyera! – de tratar la política con desprecio. Con indiferencia.

Lo grave es que en Risaralda, el Pacto Histórico es un estallido político. Marcado por una garrotera interna sin precedentes. Les quedó grande la grandeza, como paradió uno de los nuestros.

El ejemplo servido es una vergüenza. Por donde se le mire y cuantifique.

A ello, súmele, que el propio Arroyave – que sabe como es el baile – l culpa a Petro – presidente, de actuar con abulia, desinterés. En la forma como trata a las regiones.

“Sus intereses son de otro mundo”, parodia el momento actual.

Ha sido una extraña metamorfosis de los Liberales Progresistas, que todavía silencian el alma roja por tan siquiera cuentan con candidato a la gobernación. Para la alcaldía van con Steven Cárdenas, después de tener un pie en Fuerza Ciudadana, partido de izquierda y muy posiblemente, estar arropados con una estampa azul.

Arturo el Rojo, como lo llaman sus cercanos, vapuleó la forma como Petro – presidente desde su casa, permite el retorno de los brujos que salieron espantados por actos vagabundos. O, que nadie explica hoy los cambios que en más de un centenar se han dado, entre los resquicios de las debilidades y veleidades del poder y las ansias nauseabundas de extraños poderes que se mueven en la poderosa Casa de Nariño.

No todo es malo. Tiene sellos para resaltar. Pero, ¿ómo explicarle a la gente, hoy el incendio provocado por el desmesurado incremento en la gasolina?

Los Liberales Progresistas, están arrepentidos. Viene un encuadre electoral en el Congreso, para sacar el barco atascado. Muchos rojos, lo abandonan y sus cuerpos se ven flotar en altamar. ¡Navío sin capitán!

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