
Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HENRÁNDEZ
¡Qué nos lleva a votar?
Risaralda y su capital Pereira, no son ajenas a lo que registra el cuerpo político.
Los matices, o las dinámicas, van desde la ausencia de partidos fuertes, sin liderazgos sólidos y pérdida de identidad institucional, muchos de ellos.
Se ve al “desparecer” de la campaña política, sus logos o marcas.
Otros factores que “afearán” la jornada electoral, pasan el “infarto” electoral que se vive en las campañas en cada localidad en la búsqueda de llegarle al corazón del ciudadano.
-Crisis de seguridad y violencia, que pueden arreciar y para lo cual el gobierno del Risaralda, dice estar preparado para afrontar.
-La corrupción ( el negocio socio) con la presencia o la influencia de los llamados “poderes ilegales” – grandes poderes – que han llevado a la “narcotización de la política”.
RENTAS ILEGALES
El auge de las rentas ilegales de la minería o gota a gota (En Dosquebradas, un aspirante señaló que el “maletín” se puso de moda)
-La ruptura sociedad – partidos (no hay creencia sino aumenta la desconfianza)
-La financiación nada clara de los partidos y muchos aspirantes.
– Temor a la guerrilla y a los rezagos del paramilitarismo.
-Los mensajes equívocos del alto gobierno, ofreciendo ”recompensas” a los caza infractores de votos.
-Pérdida de jerarquía.
-La locura de las encuestas que ayudaran trivializar, a volver caricatura, el proceso electoral en la región.
SIN CONFIANZA
– ¿Hay confianza en los órganos electorales?
-El auge peligroso de ciertas redes digitales, que instalaron otro escenario del “manejo de la política”. Propaganda oscura.
-El traking que mide el día a día de los cuarteles electorales desmarcándose de las encuestas, que filtran para espantar o crear zozobra. Debe reglamentarse.
-Voto contra la polarización que se corre al centro.
