Profesión de carretilleros, se extinguió en Risaralda

La Virginia quedó libre de los llamados carretilleros en una gestión que le permitió a los propietarios de estos animales, empleados en sus jornada laborales, a cambio un motocarro. La gestión la realizó el gobernador del Risaralda, Víctor Manuel Tamayo, y fue resaltada de inmediato por el director d l CARDER, Julio César Gómez Salazar.

Por en las calles del puerto, no se volverá a ver el paso brioso de ejemplares equinos como Canelo, Rocinante, Mosco, Mono, Pao, Serrucho, chaparral, suertudo, Arón, Niña, a lo largo entre 15 y 20 años, muchos de ellos.

Sus propietarios, tomaron la decisión de proscribir esta actividad, conscientes del maltrato animal que tenía que ser resuelto.

A cambio, ellos se montarán en lo sucesivo en 14 motocarros o “caballos de acero”, para seguir ejerciendo su labor, pero en otras condiciones, sin colocar en riesgo sus ingresos.

Por lo general, sus tareas en el Puerto Dulce, como se le conoce a esta localidad, son empleados para acarreos, trasteos, llevan elementos diversos a destinos comunes.

Voluntariamente entregaron sus caballo y carretillas.

Estos ejemplares llegaron a la finca Miralindo, en espera de llegar a ciudadanos “para ser adoptados mediante acta de bienestar animal”. Serán empleados en existencia liviana.

Risaralda queda sin este servicio de maltrato animal, que es calificada como indigna.

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