
Por Álvaro Rodríguez Hernández
Hace rato, el Área Metropolitana Centro Occidente, perdió su esencia.
Tiene los papeles trabados y está en el lugar equivocado. Deben los alcaldes y el gobernador del Risaralda, trazarle rumbo, más allá de simples comilonas burocráticas.
No ha sido claro, preciso, oportuno, de un desgaste mayor que ya ni se siente, en el papel que ejercen los alcaldes de La Virginia y Dosquebradas. El de Pereira, parece un invitado especial para pagar la borrachera y el desprecio por lo público.
Hace rato que el AMCO como institución, dejó de ser planificadora, ordenador de territorio y provocadora de nuevos Hechos Metropolitanos. Esa entidad va al garete. La brújula la tiraron al mar sin ancla posible. Su función es una comedia
Dejó de ser protagonista, para convertirse en un festín sin comensales. Pregúntese: ¿sirven las Áreas Metropolitanas?
Sería bueno que explicarán si articulación del transporte público como autoridad de movilidad, existe y cómo estamos de conectividad (De contera, ¿afronta un cisma jurídico profundo, MEGABÚS?) Si en la práctica existe una red urbana integrada en servicios, en lo comercial e industrial. El papel real con el Catastro multipropósito, más allá de unos recursos capturados.
Cómo ha potenciado el AMCO, ¿el crecimiento económico en expansión? ¿Funciona como conurbación? ¿Ha perdido presencia? ¿Su impacto en el progreso territorial?
Sería bueno experimentar con un foro de exgerentes de la entidad para revisar si se justifican y el papel hoy desde la planeación integral, que muestre su gestión, y qué proyectos nuevos en el orden metropolitano, salen del ostracismo.
O, que tal, si con pragmatismo real, sobre su área de 846 kilómetros cuadrados, no de milimetría, la Asamblea revisara el proyecto que la creó y fijara norte merecido.
Esta entidad creada desde el 15 de diciembre de 1981, perdió liderazgo. Macrocéfala. Área sin núcleo sino vacía.
Soy partidario, que hoy, se someta a una dieta especial y diagnostique, cuál es su nuevo rumbo. Hoy lo tiene embolatado. Negarlo es aumentar su crisis y lo poco funcional en el territorio. Lo grave, es que ni los concejos municipales, la sienten y eso es lamentable en el circuito de poder local.
