La velocidad del Colibrí

Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ

WWW.EJEINFORMA.COM

Los Colibríes como ciertos políticos -son como los animales -con el perdón de los animales- sumamente rápidos.

Baten sus alas, de acuerdo con la información servida por el Área de Conservación Guanacaste, 70 veces por segundo, tiempo suficiente para esconder una licitación y entregarla tipo sastre.

Le extrae el néctar a la flor de la especie de contratación gobiernus. Con una lengua bífida para alimentar bien la corrupción.

Tiene pico largo y delgado, capaz de succionar normas y evitar dejar huella.

Eran, como ciertos políticos, mensajeros entre los hombres y los que se creen semidioses. Afelpados en otras plumas. Los describe como aves de colores metálicos que creen – por naturaleza viva – que todo lo que brilla, en sus vistosos ojos, se le vuelve oro. Plata. Son agentes especiales de la NASA.

Esta es especial entre la fauna política: se mimetiza fácil entre sus nidos de dinero que bien describió en la jaula para que se investigara, por el presunto detrimento – en el cierre del período legislativo, el politikón, entiéndase bien – ave política mayor, el Representante, Alejandro García Ríos.

Saben como su cabeza pequeña pero peligrosa, dónde “polinizan” torcidos  que son capaces de “volar hacia atrás”. Hasta que caen o ellos mismos se enjaulan.

Les colocaron trampas. Dulce sabor.

Claro que investiguen y digan si esconden otros pecados, quienes deban de caer, con sus plumajes coloridos que termina uno sin saber a qué partido pertenecen.

Por el billete – digo, por la miel o el néctar – tienen un estado activo que les permite saber dónde está la “comida” (leáse el billete)

Insisto: como el escrito tutor, hacen parte,  forman parte, de una familia muy numerosa que agrupa una variedad creciente de  especies que “vuelan”  a un ritmo impresionante. Ciertos dirigentes nuestros que comen contratos, y se tiran hasta de cabeza, adelante, arriba , abajo, sin dejar caer nada de la mesa.

Como estos pequeños animales, la fauna que se da silvestre en cualquier jungla corporativa.

Qué más digo de los Colibríes: creen que el ciudadano es tonto pero son audaces tontos porque bien conocen   “el néctar de las flores que necesita para alimentarse”. ¡Pero terminan cagándola! Como el pato. Una pisada y una cagadita (con el perdón de los animales)

La velocidad del Colibrí, no puede esconder sus alas. Bajo la sombra, son más vistosas…alvarocomunicaciones@yahoo.com.co

Deja un comentario