¡Estamos cagados!

Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ

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Circula un documento, no desvirtuado, donde ciertas EPS  postergan, acomodan, las citas para riesgos altos o costosas enfermedades vistas desde lo catastrófico.

 En  lo que se podría manifestar como una muerte spress, reglada por los infortunios que afrontamos hoy como pacientes.

A ello, debe agregársele, con suma preocupación – en ese coro de la muerte postpago – cómo los médicos, siguen entregando en muchos casos a cuentas gotas…fórmulas tardías en la atención en el tiempo.

Volvímos a las colas gruesas. A pagos que valen más que el transporte,  a citas retiradas del centro, a mediocina que son entregadas a cunchos ( incompletas) A la lentitud en procesos. Hay pacientes donde las intervenciones quirúgicas, han sido postergadas, 3 , 4 y 5 veces en deplorables hechos que van más allá del horror.

Todo ello ocurre cuando a éste gobierno  como a otros, a éste Congreso, a ciertos Ministros, la salud se les convirtió en un lastre.

La muerte por decreto. Pegados a una cita, a fechas que se amplían y a revoltijos de intereses que se amparan en detestables juicios a fallidas reformas de la salud. Un juego cruzado de dividendos. Una mercancía peligrosa que se resguarda en cobros plagados de incertitudmbre.

En fin, de medicamentos que no se entregan y escasean de manera ficticia mientras son guardados, para vender de manera directa en el comercio creciente. 

Ciertos políticos nuestros han encarado con desprecio este tour de la muerte. Es sino que revisar las quejas, los reclamos, las Tutelas sin resolver, que han formado una espiral miserable con la salud de la gente.

No se siente poder humano que reestablezca condiciones serias y responsables, para que la gente no se siga quedando en quirófanos o desfilando camino a la muerte como se ve en muchos centros asistenciales y en otros, creados, bajo el perverso negocio de la salud como alcancía donde los dineros no alcanzan y se reparten, en muchos casos, dividendos al por mayor. La salud por un tobogán.

No se ve intereses de unos y otros, en resolver este rielero. El estiércol que crece producto del desorden en el sector, que crea miedo y pánico y al que desde afuera, la miran con desdén.  De un profesión flagelada y que respira mal. De una crisis generalizada y turbia que golpea en los escritorios con una indignidad mayor.

Llegará el día en que la muerte sea pandemia reconocida. Víctimas ultrajadas y empujadas que siguen en la convocatoria de una muerte previa.

Sin que el remedio aplicado sea convincente para salvar la nómina  que se desliza en bolsillos del negocio.

Nadie hace nada por la salud. El cerco se va cerrando en una nueva ronda de muerte. Pasa por la ventana con víctimas anónimas de los chorros de dineros que se tragan en los registradoras de ciertos vivos que están en la ruleta montados en el negocio supremo de lo que queda de salud. ¡Miserables! Por eso estamos como estamos. ¡Estamos cagados!

alvarocomunicaciones@yahoo.com

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