Transformación y Progreso

Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ

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Un sorprendente alcalde, Roberto Jiménez Naranjo, no para.

Las Fiestas de la Transformación y El Progreso, colocan a Dosquebradas en otro sitial.

Pero más que ese afán por hacer unos festejos dignos y de calidad, es su meritorio esfuerzo por que de Dosquebradas, tengan otras miradas.

Roberto, es un gobernante esmerado. Que busca emplearse a fondo con un grupo  de trabajo del que espera lo mejor, en una cofradía que la catapulte.

Es el hijo y doliente de estas breñas y de allí su sentir valiente por tener lo mejor dentro de las tuercas del desarrollo entendido como reencuentro ciudadano con sus valores fundacionales.

Dosquebradas fue ejemplo de liderazgos que se fueron diluyendo en un mar de contradicciones y corruptela. De política al menudeo y de una estrechez mental infame.

Hubo dirigentes consagrados a servir mientras otros se servían. Tuvo ejemplos meritorios orgullo y orgullosos de su procedencia…

Hoy Dosquebradas, necesita un ejercicio ciudadano distinto. Que los repotencie como ciudad en ascenso y no que la deje a la vera del camino como cualquir villorio extraviado en las laderas o en los caminos de Colombia.

Ahora tienen otros contrapesos que ojalá, no sean blandos con el auge de grupos delincuenciales que han permeado esa en otrora pujante ciudad industrial.

Dosquebradas no es un pueblo fantasma, ni garaje de nadie o patio trasero del desarrollo, es una ciudad que necesita la voluntad soberana de muchos equipos.

No puede ser trastienda política donde de golpe, surgen rabiosas miradas para cobrar venganza de pasadas reyertas políticas o del ejecutivo enfermo por revanchismos azarosos y de mala leche.

Por ahí, deambulan  personas con falda y de pantalones extraviados de picapleitos para catapultarse de manera electoral y ese ejemplo no se puede repicar. Poco las interesa la ciudad para que brille el caos y el desorden con una anarquía estructural cobrada por cuotas.

Llegó la hora de volvernos serios con Dosquebradas. De recobrarle su potencial y capital humano. De repotenciarle sus atributos humanos para engrandecerla desde lo espiritual al filo del concreto.

Dosquebradas merece un ejercicio desde la Ciencia, Investigación, Tecnológico que le de un giro extra y la encumbre.

Es una tarea que quiere, estamos seguros, un Roberto Jiménez Naranjo, pór el brillo de la ciudad y  su gente  y no el ostracismo y la vendetta peligrosa, disfrazada de orden.

Fue un buen año para Dosquebradas que hay que meterla en lámina y pintura por el bien de su gente. ¡Bien vale sus ajustes y el interés por acertar del alcalde Jiménez!  Se escuchan ideas por el bien de Dosquebnradas, sin puertas giratorias.

alvarocomunicaciones@yahoo.com

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