
Foto Archivo Comité Departamental de Cafeteros
En el corazón de Belén de Umbría, Risaralda, la finca La Delfita se erige como un símbolo de la tradición cafetera y un modelo de proyección hacia el futuro.
El realce lo hizo cuando esta semana, se cumple un nuevo congreso cafetero nacional en la legendaria entidad.
Durante una visita liderada por el representante a la Cámara, el cafetero y empresario, Aníbal Hoyos, se destacó el trabajo de Juan Chamorro, caficultor de quinta generación y productor de Café Cacique Umbruzá, quien ha logrado llevar el café colombiano a mercados internacionales como Arabia Saudita.
“La finca La Delfita y el ejemplo de Juan nos muestran cómo el amor por la tierra y el trabajo dedicado pueden trascender generaciones, transformando

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vidas y construyendo un futuro próspero para el campo colombiano”, expresó Hoyos.
Una apuesta por el conocimiento y la acción
Uno de los temas centrales abordados durante la visita fue el impacto de las Escuelas Nacionales del Café, iniciativas que buscan dignificar el trabajo campesino, preservar el legado cafetero y generar oportunidades de aprendizaje para jóvenes y productores.
“Necesitamos formar más practicantes y profesionales en el campo cafetero.
Las Escuelas del Café son una herramienta clave para que los jóvenes descubran el valor y las posibilidades del café, desde la siembra hasta la exportación. Imaginen un futuro con 20, 30 personas capacitadas en cada municipio, llevando nuestro café a los estándares más altos del mundo”, subrayó el congresista Aníbal Hoyos.
En la finca, un joven practicante del Sena ya está aprendiendo de primera mano sobre los procesos de producción y calidad del café.
Este tipo de experiencias son fundamentales para asegurar que el conocimiento cafetero no solo se conserve, sino que evolucione para responder a las exigencias del mercado global.
Café Cacique Umbruzá: calidad y sueños internacionales
Con más de seis años exportando café de alta calidad a Arabia Saudita, Juan Chamorro y su familia han demostrado que el campo risaraldense tiene el potencial de conquistar mercados internacionales. La historia de esta familia es una inspiración para los campesinos de la región y un llamado a seguir soñando.
“Este es el sueño de mi padre y mío, y representa el futuro de los cafeteros.
Queremos seguir innovando, trabajando con calidad y llevando nuestro café desde Belén de Umbría a todo el mundo”, afirmó Chamorro.
Aníbal Hoyos resaltó la importancia de este esfuerzo: “Juan y su familia son un ejemplo de que sí es posible. Están transformando el café colombiano en un motor de desarrollo, preservando nuestra cultura y logrando mejores precios en mercados globales. Esto no solo es una victoria para ellos, sino para toda nuestra región”.
Preservar la cultura cafetera: una tarea de todos
Hoyos hizo un llamado a los jóvenes, mujeres campesinas y a todos los que creen en el campo y en el café: “El café no solo nos identifica, también nos impulsa a seguir creciendo como región y como país. La calidad, la tradición y la innovación deben ser los pilares para garantizar que el legado cafetero de Risaralda siga vivo por generaciones”.
La finca La Delfita y el trabajo de Café Cacique Umbruzá son una muestra del enorme potencial del café colombiano como motor de desarrollo regional, un legado que merece ser preservado y fortalecido.
