Pólvora, seguridad y PMU

Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ

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Participan las autoridades del Risaralda en un consejo extra de Seguridad.

En medio de pólvora. No tambalea la justicia ni autoridad alguna.

Será este lunes cuando diversas autoridades vivan de propia voz lo que el gobernador del Risaralda, Juan Diego Patiño, calificó como una “guerra” que se libra en el Área Metropolitana.

Primero hay que resaltar el esfuerzo hecho por el alcalde de Pereira, Mauricio Salazar, de converrtir la seguridad en un esfuerzo  metropolitano que busca respuestas uniformes y no de cada quien por su esquina.

No se desconoce que cabalgamos alrrededor de marcados grupos ilegales que viven su enfrentamiento y marcan territorio entre fuego y sangre para hacerse al poder total.

Dosquebradas no es oasis en ese cruce criminal.

No somos ajenos al incremento de la percepción de seguridad.

Pero, por igual, es un llamado que hacemos para que la guardia no se baje y permita entregar respuestas conjuntas para enfrentar el delito en extensión.

Es el momento de la Autoridad y respaldo a su accionar, en su lucha contra bandas.

Pereira y Risaralda, han tendido puentes para combatir los desafíos. Los Secretarios de Gobierno de Dosquebradas, Pereira y el departamento, aportan puntos comunes  para detectar el radar encima, en expansión.

Policía, CTI, tienen un compromiso unificado para no permitir que  el cauce derribe acciones puntuales para que llegue la seguridad.

Pïerden el tiempo quienes creen que la Policía está arrinconada o cruzada de brazos. Antes por el contrario tiene firmeza para enfrentar el delito.

En estas acciones, la cioudadanía juega un papel primordial en no ser espectadora sino cooperar. En no dejar que la balacera o el sicariato, o las malditas “casas de piques” si las hay, sigan aprisionando con rigor a la Ley  hasta el punto de hacernos creer que los delincuentes son más. No es así.

Autoridades hay y aceptan con rigor esculcar fórmulas como las propuestas que surgirán para combatir duro este pulso que desde la oscuridad y lo sórdido, montan como escenario de crear santuarios ficticios de bandidos.  

Damos, pues, la bienvenida a altos mandos y si toca fuerzas conjuntas de militares y policía, todo sea más allá de una navidad en Paz y no por asalto burdo de quienes actúan como tunantes modernos.

Bien hacen los gobiernos locales de colocar el cerrojo para quitar la máscara a tanto agresor suelto y que reta el orden.

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