¿Cerritos – La Virginia?

Por Álvaro Rodríguez Hernández

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Mucho diagnóstico va y viene, en ese tramo ofertado y que lo bautizaron de manera pomposa como doble calzada.

Ni lo uno, ni lo otro.

El Representante a la Cámara, Aníbal Hoyos, coloca el dedo en la llaga, para descargar dudas sobre el exceso de anuncios y de estudios y diseños que no se conocen sobre esta obra invisible.

El diputado Javier Ocampo, sacude los cimientos para ilustrar acerca de lo que viene. Al frente.

Es que ni los congresistas, dan razón de este esperpento que como fantasma tiene su capa y vuela sobre el territorio. ¿Ya tiene licencia ambiental la obra por parte del ANLA? 

Están en mora, que nos digan cuántos recursos existen y dónde están. Cuántos predios se han comprado. El avance.

Ya es hora que expresen cuándo, al menos, terminan los estudios de los estudios y los diseños de los diseños. ¡Basta, de embustes y engaños! ¡No nos crean tan pendejos!

Mientras ello ocurre, en ese Puerto, al que le pueden caer 10 plagas en vez de 5, el silencio de su dirigencia raya con el cinismo y la falta de liderazgo, como hacía tiempo no se palpaba. Cómo hacen falta los “fernandocanos”. Los mariaisabeles y los Benjamines.

Pero es grave lo que acontece – tanto de este lado, como el del otro-.

En ese ruidoso silencioso, nadie se quiere dar por aludido. Ni los de corbata o camiseta o los lanudos que viajan en nombre de la infraestructura.

Nadie asoma las narices y las gafas, para señalar, primero cómo va la Plataforma Lógistica del mal llamado Eje Cafetero y cuánta plata se ha llevado en la voluminosa burocracia, que duerme, el río Cauca para su ejecución. La PLEC,? está fallida? Que respondan. O, que nos digan, si al menos ya tiene puertas un viejo anuncio presidencial de hacer un SENA especial en el Puerto.

De malas, como la Vice, está La Virginia. Ni alcalde, concejales y diputados, responden. Siguen en modo siesta o lo que es más vergonzoso, ahora saldrán a pedir votos en nombre de sus propias desgracias. De su ruina moral y de la falta de compromiso de aquí y de allá. Por que el Concejo de Pereira, tan siquiera llega a convidado de piedra. O, de ciertos dirigentes, de ruido en el Congreso pero ausentes de palabra y obra en la región. ¡Siquiera se murieron los abuelos!

Mientras ello ocurre, La Virginia, sigue siendo tierra de nadie. Espera que lleguen de otros lados sin dolor alguno, para levantar vuelo sobre sus cenizas.

Ni hablar de la Asamblea, que sigue viendo el cielo azul sin turbulencia alguna. Cómo hace falta el control político serio. Profundo, rigoroso y no del yo te doy, tu me das.

Es tiempo que el gobernador del Risaralda,  los alcalde de Pereira, y el de La Virginia,  se pronuncien en este parpadear del 2025.

alvarocomunicaxciones@yahoo.com

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