
Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ
Todo hace presagiar que esto se pueda presentar. Que sea otra forma de expresar apoyos bajo el manto ruidoso del billete.
Los hechos que se ven venir este 2025 y que se extenderá hasta el próximo año, radiografían: el duelo de chequeras. No necesariamente, la más robusta (fuerte) gana.
Vienen los montos que encarecen y enrarecen de paso el quehacer banderizo.
También el de estructuras y castas políticas en ebullición. La política crece, nace, se reproduce y estalla para transformarse. Como acontecerá ahora, quien quede vivo a la hora de los resultados Hay un abultado abanico de candidaturas y faltan nombres.
Primero se preguntaba por ideas, ahora preocupá más: cuánto tiene para hacer política y si está pelao, hágase a un lado, como de manera escabrosa se lee en los barrios y en distintas actividades que se programen.
-Todo se centra en el duelo: Noreña – Patiño. Las otras instancias como la de Juliana Enciso, las que logre ubicar la izquierda de parroquia, Verde, CD, otros movimientos.
-Alcalde y gobernador con candidatos propios, de la casa.
-Una incognita para replantear: el quehacer y el actuar administrativo y las garantías para otros adversarios.
-Quiénes creyeron que el pastel estaba servido sólo para Diego , el Representante liberal, se equivocaron: por lo menos 8 aspirantes más al Senado por Risaralda.
-El encarecimiento ya, de las campañas. ¡Supercostosas! ¡Se treparon las tarifas!
-Obligará a los aspirantes, a conseguir votos por fuera. Hasta bien escasos que están.
-Los alegres cálculos para quien quiera tener un mínimo de posibilidades: 50 mil votos en Risaralda y por lo menos 25 mil por fuera. Banderazo.
-Pocos, muy pocos, arracan con apoyos en otras regiones. Por lo menos dos o 3 en ese juego de tronos.
-En ese duelo repartido, entre todos se quitarán votos.
