
Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ
Varios son los blancos objetos de los señalamientos por torturas o violaciones a los Derechos Humanos o las denuncias hechas por “casas de desmembramientos”. No ha caído bien esta serie de improperios que han merecido atención de las propias autoridades.
El primero en salir al paso fue el propio alcalde, Roberto Jiménez Naranjo, quien se ve afectado y molesto por los infundios.
Con nombre propio a la Mesa Territorial de Garantías de las Organizaciones defensrioas de Derechos Humanos en Risaralda.

Pone en evidencia las tareas emprendidas por el gobierno local para hacer frente a esa estrategia y brindar orden y seguridad. De respeto por los Derechos Humanos.
Piden verificar la información antes de ser emitida y no proceder a hacer acusaciones que tocan contra funciopnarios públicos.
A este repudio generalizado, se suimó Eisenhower Zapata, indicó que aunque son nombres parecidos al denunciante “su fin y propósto es diferente”.
