
Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ
Dos golpes de opinión volvieron los ojos sobre el Parque Nacional Natural de Los Nevados. Loable el empeño por no dejar a la vera del camino, un denodado esfuerzo que, al fin de cuentas, es la fábrica de agua de la región, hecho por las tribunas gubernamentales de los doctores, Juan Diego Patiño Ochoa y el alcalde de Pereira, Mauricio Salazar Peláez. (No es bueno que el alcalde que habla por terceros de Santa Rosa de Cabal, explique qué hace, ¿por el Parque?)
Han comprado predios que le suman al esfurzo por renaturalizar el escenario que convierte la zona en una fábrica de agua. No olvidar que tienen el espacio declarado como sujeto de derecho y que es de obligatorio cumplimiento por el seguimiento que se hace. En esto, es mucho el liderazgo ejercido con visión y prospectiva, por el director de la CARDER, Julio César Gómez. Va, viene, propone, se reune, delibera, salvó la zona de una invasión segura que cantaron con cinismo politiquero de un aspirante a la Cámara, que nació Verde, pero que se maduró biche. Bajo el amparo de ciertas entidades.
Se les olvidó a muchos que el ecosistema es fundamental para las futuras generaciones, como lo enfatiza, la autoridad ambiental. Organismos científicos internacionales, nacionales como la Fundación Wild Nature, que adquirió 737 hectáreas más en la zona. La CARDER, que se mueve, hace gimnasia mental, está detrás de pillos que se engordan con la minería ilegal y con el desplome de la naturaleza, ha sido bastión fuerte en la tutoría esbozada en su conservación, hace buen tiempo.
Digno, pues, el fortalecer de estas iniciativas, como la registrada el pasado fin de semana, pro restauración y conservación ambiental, que adelantó el gobierno departamental por intermedio de Planeación, pára seguir haciendo justicia, cerco protector, contra los depradores del medio ambiente.
La cara verde del nevado por no dejar perder los ecosistemas que la nutren y que tienen funcion específica con el empeño de los gobernantes citados. No se puede dejar por fuera los acompañamientos de la Policía del agua, del medio ambiente, del propio ejército, la Fiscalía, en repetidas acciones por no ceder ante el desgreño planteado por el crimen que rueda en nuestros ríos, aplastando asomos de tareas articuladas y surgidas desde lo institucional. Es, de por sí, una tarea llamada a continuar. El agua es un recurso que se debilita y escasea frente a los desastres y al ruido de sus invasores criminales.
