
Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ
Hay quienes siguen pensando con alevosía y no poca mala intención, que todas las embarradas de su actuar político, es culpa de los periodistas. Cuando son ellos quienes ayudan a ir a sus partidos al despeñadero (otros creerán que al desnucadero y tienen razón)
Acaba de acontecer con Juliana Enciso, quien calculó mal – ¡no se si llevada por pasión! – de tomar definiciones políticas radicales, que ayudaron a acentuar la crisis del partido conservador, que su conglomerado cercano, lo dejó cerca de la sepultura.
De un partido que tiene daño reputacional que todavía le respira en su ADN.
El conservatismo viene mal. Su dirigencia va mal y lo que representó en su pasado glorioso en la región, es hoy una mala caricatura de lo que no debe ser un partido escaso de liderazgos y cargado de mentes proclives que lo han arrastrado a ser una organización ajena al poder que con decencia ostentó y representó.
¿De qué valores conservadores, hablas Juliana? No justifique el pecado ni haga cabriolas, que te sigues matando sola. Usted misma devolvió el sello conservador que como partido, dice que “reafirma su compromiso absoluto” pero decide – por otro lado – tomar decisiones sin escuchar al partido que la ha arropado.
La ausencia de candidaturas es la culpa de quienes ven la fuga de voceros con votos y credenciales, como una llama que cada vez es menos azul y se pierde en los vericuetos banderizos. En pequeñas parcelas y en fulanismos irregulares.
No nos pueden salir con el cuento barato que no ha pasado nada o que con una carta cargada de lugares comunes, va a devolver la flecha lanzada. ¡Se asustó! Pensó, ahora sí, que “tomará la mejor decisión pensando siempre en el bienestar de los risaraldenses”.
Ojalá hubiese tenido en cuenta la base conservadora, que escasa está, en montarse en un proyecto atrayente que encarna María Irma y Francela, en su paso hacia el Congreso. O, que dejó sin aliento a quienes creían que llegaba a un puerto donde le esperan el binomio Víctor – Marulanda, como incómoda avanzada, que van por lo suyo.
¿En qué momento se jodió el conservatismo? Cuando confundieron ideología con negocios. Cuando, lo volvieron partido de familia, En clan.
Asusta sí, tanto silencio de lo que queda de directiva. De las credenciales que se frotan la manos porque es lo que más les conviene, pensando en el barranco electoral al Congreso, que se les vino encima.
Risible que usted diga ahora que sigue firme en el conservatismo, cuando tiene todo su cuerpo sumergido – y, está en todo su derecho – en la causa de Primero Pereira. De Primero Irma y Francela, – como usted lo afirma – con realidad: “ vienen desarrollando una labor que se destaca por su impacto y decicación”. La crisis conservadora, no le de pena, no es de ahora. Viene hace rato por el tobogán…
