
Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ
Los encuentros con los gobernadores y alcaldes, se tornan cada día más inútiles. Casi que con desprecio.
Un Presidente que no aterriza y prioriza y unos mandatarios confundidos en el menú de la oferta oficial que irrigue para las regiones, como salvavidas, muchos de ellos, del cumplimiento de sus planes de desarrollo prometidos.
Además, sirvió para lanzar reclamos al pechito de los mandatarios o agentes seccionales en el territorio: “el jefe de Estado propuso una auditoría a los departamentos para verificar cómo se han invertido los fondos asignados desde la Nación”. No deja de inquietar cipote de tema, mientras el coro por la falta o ausencia de dineros, se sentía en el recinto.
Torneos que sacrifican tiempo como recurso valioso y crean un abanico estéril de los reclamos que crecen. El asunto no es otro: ¡es de plata!
Todo ello, mientras en boca del Jefe de Estado salía que “Se intentó un ahorcamiento financiero del Gobierno” (Corte y Congreso).
Con justicia piden atención. Que les devuelvan vía impuestos, lo que han tramitado por las venas rotas del presupuesto nacional. Es de ingresos.
Soprende sí que el gobernador del Risaralda, convoque a un comité de emergencias, en su sede, por los lamentables hechos que deja hoy el invierno y el encuentro se vea fallido, porque un crecido número de mandatarios, atienden otra agenda, en un silencio bochornoso.
Además, si es de urgencias es de urgencias y no para que se realice a los 3 ó 4 días.
En Cartagena, muchos de ellos – la gran mayoría -. Cuando deben estar al frente de situaciones de riesgo para con sus comunidades. Administrando urgencias. Pero no. Tenían que viajar en ese paralelismo de agendas que confunde y congestiona
No hubo encuentro. Toma de decisiones como reclama el momento. Solo lamentos y voces en el paredón por lo que pudo haber sido…
la historia calcada, repetida y el aprendizaje que no se da. seguímos en lo mismo. se predica pero no se aplica. runrunes. dimes y diretes y murmullos a lo largo de Colombia.
Estas reuniones son inútiles, las han vuelto inútiles. huérfanas de decisiones y llena de expectativas que por lo general, terminan en lo mismo: caramelo al gusto. digamoslo con firmeza: mamadera de gallo oficial. ¡Reuniones inútiles!
