
Por Álvaro Rodríguez Hernández
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El Comité Integremial del Risaralda, CIR, no quiere hacer borrón y cuenta nueva.
Hay suficiente material humano para impulsar liderazgos nuevos. Pensamiento grupal. Para formular con juicio realidades como tener imaginarios solventes sobre el Aeropuerto, después del 2034.
El desarrollo de la infraestructura vial a tono con el crecimiento automotriz y la casi nula u oferta de otros carreteables. Construir iniciativas para solventar el empleo juvenil de calidad, los escenarios en proyección surgidos de la Inteligencia Artificial.
En fin, hay por edificar una gran misión partiendo de un civismo renovado y futurista, heredado del portento de nuestros mayores.
La ciudad no se puede edificar sin memoria. Sin lazos de amor y solidaridad y de una amistad que contagie y aproxime a un pereiranismo realista. No cosmético.
Antes por el contrario, los gremiales, se montaron sobre una prospectiva de hacer seguimiento y sugerir como cuerpo pensante, hechos que motiven el desarrollo de la región.
De la mano del gobierno, la academia, políticos convencidos más allá del reparto de la baratija electorera y la vinculación de fuerzas emergentes, que llegan a la ciudad- región. Vincularlos, hacerlos sentir como en una casa protectora y por cuidar.
Antes que nada, tiene su propia brújula o radar de hechos sobre los cuáles fundamentan la interlocución con los gobernantes nuestros.
De por sí, han sembrado una serie de hechos sobre los actuales mandatarios y los que vengan. Con respaldo de la dirigencia política, para inyectar recursos del poder central. ´Moverlos´ como epicentro de la gestión.
Vímos a un Víctor Baza, presidente de la gran apuesta gremial y a Ximena González, empoderados como parte del legado a mondo de enseñanza.
Hay otra Pereira, otra Risaralda. La que se vio ya en los 100 años de la Sociedad de Mejoras, en otra gran tarea de una dirigente activa y comprometida, como Ana María Cuartas.
Está el combustible: faltan ejecutivos que se monten en la historia y lideren la Pereira del 2050 y un departamento productivo que no sea más estómago que cabeza. Por el momento, ¡se siente el revivir del CIR!
