
Por Álvaro Rodríguez Hernández
No es claro que con milimetría alevosa, las que vienen, serán las elecciones del travetismo político. Del huyy. ¡Del dolor de partido! De verguenza y asombro, en un electorado embodegado y sin respirar por la tormenta de información tóxica en el territorio electoral.
A ello, se suma alianzas imposibles armadas para capturar votos por la falta de peso o jerarquía sin recuperar o escasa. De aspirantes glotones que buscan acomodo en el torneo electoral para quedar de algo, en los casi 37 partidos y organizaciones políticas metidas en el bazar.
Por todos lados, desde ya, se mueven rupturas institucionales de los cada vez más náufragos partidos de garaje en Risaralda. Fiel reflejo de lo que se respira en el orden nacional.
Los partidos hoy, son una cáscara de huevo. Frágiles y de empaquetar por ausencia de línea rectora que, por simple cosmética, los hagan ver que representan a alguien. Pero no.
La realidad es otra, al calor de las movidas chuecas que ya “cobran víctimas”. O, que decir de un desvergonzado aspirante que lleva ronda por casi 6 partidos para meterse de nariz, en cualquier resquicio. Sin inmutarse. Brincando allí y allá dejando huella de convulsión política.
Difíciles de medir porque las estructuras políticas de concejales y diputados, se mueven al ritmo de las chequeras unos y otros, a regañadientes, aceptando sobras electoreras para quedar “bien contados” para responder, luego, por las elecciones que les corresponden.
Otro es el papel de los ediles o la juventud en el partidor para ´calentar´ el mercado electoral.
En el concejo, liderados por el Concejal de la Arepa, las convulsiones políticas dejan ya evidencias de lo que acontecerá: reptiles o política en zig -zag: darse el lujo de dejar a la deriva a senadores – dos – que lleva en línea y a otros, que están en el “canje” electoral. Una hibridación o cruce de favores de acuerdo con el ´tumbado´ en la escabrosa búsqueda de votos al detal y al por mayor. Ello conduce a que los votos no irán para un solo partido.
Esta vez no van a respetar ´pinta´. Se van a tragar todo con carnada.
Los casi 750 mil ciudadanos habilitados para votar en Risarala que esperan las urnas al Congreso, donde las mujeres son una ligera mayoría a la hora del registro (379.230 mujeres contra 342.269 hombres en la última contienda) eligen lo que a veces, no nos merecemos.
Volverán por la mercancía prometiendo obras que nunca llegarán , los de afuera y los de adentro, mirando para no quemar naves en las que serán, las elecciones del transfuguismo! ¡En la piñata caen dulces! ¡Los tumbados serán muchos!
