
Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ
No se si de una ruidosa Medellín y en varios pueblos de Antioquia, la nefasta idea de alboradas con pólvora, que le dan la bienvenida al Nacimiento de Jesús, se pasan!
Vaya mal ejemplo éste el que se ha entronizado. En muchos municipios del Risaralda, empezando por Dosquebradas y Pereira. Ojalá hubiese pronunciamiento de sus gobernantes. Del mismo mandatario seccional elk envío ya de una circular a los alcaldes para evitar el maltrato humano y animal y de paso la ruptura de convivencia.
A ello, espesos contertulios, mezclan licor y desaveniencias con lo corrido del resto de año que agoniza, para lanzar tacos (culebras), voladores, sirenas y otros artefactos ruidosos que alteran la tranquilidad ciudadana y de la fauna.
Mala copia esta. De una mezcla enfermiza que aterriza para “darle la bievenida” a diciembre. Así siguen.
Lo malo es que esta experiencia negativa, se ha irrigado dejando consecuencias para el rechazo ciudadano ajeno a la excesiva celebración .
Todo esto para antesala de la propuesta a los risaraldenses, lanzada a buena hora, a tiempo, por el director de la CARDER, Julio César Gómez Salazar, para no hacer de este fin de año, una caldera infernal donde se violan topes de convivencia ciudadana y se maltrata a varias especies de animales. No.
Ojalá fuesen alboradas de valores navideños, de reflexiones, de unidad, el retorno a repensarnos en familia, a recuperar el pesebre,los villancicos, las viandas a las que no acostumbraron nuestros mayores, a ser mejores seres humanos en un mundo crecido en desigualdad. Nunca de explosiones.
Entonces, que sea esta una jornada de muchas ´alboradas´ de chocolate, natilla y buñuelos. De paz y perdón. De Novena de Aguinaldos si se quiere. Del inocente ´juego´ de aguinaldos, que se extravió por el ruido y por la volatilidad del entorno, para el entonces sacudido por una modernidad sin creatividad o dominada por golpeados egos.
Ojalá el Señor Obispo, a quien se le pidió cooperación por parte de la CARDER, rompa su largo silencio, su mutismo y ayude a construir un mensaje de reflexión para todos los habitantes del Risaralda y tengamos compasión con la fauna, de manera especial la doméstica y la silvestre.
Insistir en los chorros de licor al grito de la quemazón de pólvora como alternativa mañanera ,es un pésimo síntoma de una sociedad que tiene en las rentas del trago y el tabaco, su mejor argumento para la educación.
Alboradas sí pero de natilla y buñuelos. De amistad. Lo otro es jugarle a la pólvora y al trago, con las consecuencias previsibles.
