
Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ
Como una mujer inteligente, culta, capaz, prudente, de buen discurso que sorprendió al auditorio con su verbo de encanto, estuvo en un día de agite político, María Paz Gaviria.
Lo hizo al lado de su madre, Ana Milena Muñoz (a quienes muchos identificaron y le preguntaron que si María Paz era una hermana. ); de su fórmula a la Cámara, 102 del partido liberal en Risaralda , Marcela Giraldo y de la ex alcaldesa, Martha Helena Bedoya.
Lo cierto del caso en un hecho inédito, es que su gracia, la narrartiva, y el empuje pausado de su intervención profunda en numerosos aspectos del acontecer nacional y bajo la premisa de no más polarización, hizo que cautivara a periodistas que concurrieron a una rueda de prensa convocada por ella.

Ocurrió en el no esquivo Gran Hotel, a escasas cuadras donde vivió en esta capital de sus ancestros.
Lo hizo con delicadeza y paciencia a medida que fue hilvanando su discurso y entregó respuestas a los periodistas que la consultaron
En una palabra: agradó y cosechó interés, el que luego entregó en su recorrido por calles y carreras que no le sion para nada extrañas.
