
Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ
Vino por aquí un aspirante Presidencial que es la versión ampliada de Roy 2. Una mala y truculenta copia.
Niega en su hoja de presentación cualquier atisbo de haber trabajado con el gobierno nacional actual como si eso fuese a desprestigiarlo. No. Se trata de un ocultamiento provocado, sesgado, para ganar adeptos en la postal política.
Hacerse contar para hacerse valer en el tinglado electoral.
Menos mal que muchos periodistas, se dieron cuenta – nos dímos cuenta – del vivazo que habita en él y que quería pasar de agache.
Por más que quiso desmarcarse le ¡fue imposible!
Toreó con capote largo para respaldar y criticar al gobierno del que hizo parte, pero del cual es imposible guardar distancia.
Esto lo traigo a colación, con la actitud populista, de mala leche, miserable, como el gobierno quiere ganar adeptos anunciando cierre de peajes y provocando al ciudadano. Al incendio, muy a su estilo de piromano mayor.
Es el mismo Estado que quiere más plata para hacer inversión en la bolsa electoral y para lo cual echa mano de lo que esté a su alcance, a su paso, para engordar sus bajos instintos.
Sus miserables instintos, aupados por el coro que navega en varios mares. Así no tenga razón.
Claro que todo se mueve pro campaña electoral. Ya lo hemos de ver por el Eje, sacando pecho y guardando barriga para el concurso clientelista: reclamando ser autores del desaguisado. Buscando resultados electorales con el derrame de leche en los peajes.
Igual como ocurre con la salud. Donde esos mismos actores busca de pedazos de pan, no entregan soluciones, teniéndolas sino creando incendios. La cuenta en Risaralda, para citar un solo ejemplo, llega ya casi a los 500 mil millones en la deuda creciente. No han hecho nada. Son los mismos que se verán reclamando votos bajo las llamas humeantes que ellos provocaron.
Los mismos que piden acabar las instituciones de salud, las de Infraestructura vial (como Invías y la ANI) tumbar peajes, pero que andan con la talega armando conflagraciones vestidos de bomberos. ¡Piromanos Miserables!
