
Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ
Hoy, parece, no es el interés supremo, lo cual es un grave indicio.
Votemos por un Congreso sometido al escrutinio abierto y responsable y no sospechoso. Mantecoso.
Por un Congreso Visible y no uno de sospecho caminar. De canje o lentejuela.
Es hora que los propios políticos se coloquen en el partidor y al menos, no brillen en el cruce de preguntas que nunca responden o directorios rayados, casi imperceptibles al clamor de la ciudadanía o que a duras penas dejan deslizar ideas por un contacto oculto en redes. On line.
No dejemos que se parapeten o se monten en un columpio Presidencial, al vaiven de sus intereses. El de ellos, nunca el de una ciudadanía llevada a urnas con la creencia de crear un bien superior. Una cadena de valor rentable para la sociedad. Que no se deje pisotear
En el manicomio electoral vigente, donde apuntan con regadera, que distancia y aleja de una de su visión, de la utilidad del Congreso.
La relevancia de tener una Cámara y un Senado, fuertes, y no sepultados hoy por la volatilidad presidencial. Por el humo tirado desde la capital por la emergente fauna electoral.
Insisto: hay necesidad de elegir un buen Congreso. Con disciplina, rigor. Apuntalado a prinicipios y no a simples vaivenes de expectativas creadas de manera artificial.
Los grandes medios nacionales, las redes locales, hicieron perder del radar, la necesidad de elegir un poderosos Congreso. Con los mejores, con los preparados, con prestigios que respondan por un voto programático, responsable.
No más charlatanes al Congreso. Un voto con lupa, cuidadoso, revisado, dejar atrás erl embeleco electoral perdido en las entrañas de directorios inútiles y de un pensamiento estéril encerrado en fuertes cascarones de olvido.
Desde Bogotá, nos desaparecieron el territorio y nos echaron humo con la candela presidencial que quema. ¡Basta!
Hay necesidad, de tener un Congreso Visible, estructurado, estudioso para que en el orden de los contrapesos, sea cual fuese el Presidente, no tire luces de bengala sobre la Constitucioón o arrastre el orden institucional.
Hay necesidad primero, recabo, de elegir un Congreso útil. Serio. No de expectactiva sino creíble, con armadura sin sospecha o que la corrupción lo derrita bajo el pasado de tener un Presidente cualquiera.
Hay necesidad quirúrgica de votar por un Congreso respetable. Propositivo. Que Legisle, que no ronque o se llene de ilusiones falsas.
Elijamos un Congreso serio, creíble y responsable con Colombia, sus regiones y el ciudadano. No un sainete que legisle en una opereta mal vista y repetida.
Primero el Congreso!
