
Por ÁLVARO RODRIGUEZ HERNÁNDEZ
El proceso de paz tiene dificultades y su implementación no ha sido color de rosa.
Falta mucho, muchísimo para avanzar y esto depende de la voluntad política del gobierno, del propio Congreso, jurisdicción agraria, que se “encarguen de ese chicharrón enorme que es la tierra, origen del conflicto”.
Lamentó que hoy en Colombia, no exista una formalización en más de medio país, que pese a tanto tiempo no se hace, no se conoce que tierra hay, uso para darle, cuerpos de agua, forestales y hasta dóndep uede llegar la frontera agrícola por ejemplo y la proyección a futuro que le damos a nuestros suelos.
Lo dijo la senadora del partido Fuerza de los Comunes, hoy en la coalición de Fuerza Ciudadana, Sandra Ramírez.
La aspirante a repetir curul, hizo un análisis de la realidad que enfrenta éste en Colombia.
Hay unos puntos atrazados: pese a que el Congreso de Colombia no es Pro paz.
Hay, precisó la integrante de la Comisión de PAZ y Derechos humanos en Colombia, unos candidatos de la extrema derecha que les gustaría de llegar a la Presidencia destruir el Acuerdo, no se avanzará. Imponer una paz a su medida, una paz romana del silencio, que no se diga nada y esa paz es derechos a la tierra, la producción, educación, salud, cionectividad.
Indicó que entre los daños propinados es el haber tumbados dos veces la Reforma Política que se necesita y que se ve hoy con las acciones del Consejo de Estado y CNE.
“Hay urgencia de una reforma política en Colombia y para ello necesitamos map´liar mayorías progresistas en el Congreso y no se queden ahí en lo que están sino que esa fuerza presente se maplío para avanzar en el proceso de acuerdo”.
