Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ

Alba Luz y la sombra del Tatamá, de Mary Luz Henao, fue la novela ganadora de la II Edición del premio Bernardo Arias Trujillo.
Fue la ganadora. Su autora vive en Santuario, Risaralda.
El gobernador Juan Dfiego Patiño y el Secretario de Cultura del Risaralda, Andrés García, le dieron importancia al evento e hicieron presencia para elogiar el evento literario de valía en la región.
Es una obra de 132 páginas y su portada son la calle principal de entrada un pueblo que es Santuario, llleno de color.
Es una obra breve pero de una hondura inusual, afirma de ésta el Premio Nacional de Literatura del Perú, Marco Garcías Falcón, en la contraportada de ésta.
Retrata una cotidianidad permanente , poblada en mujeres que cargan sobre los hombros el peso del mundo, ligada a la naturaleza y es por la voz y la mirada de Alba Luz, un personaje cuya presencia quedará en la memoria del lecho por mucho tiempo.
Alba Luz es una niña narradora que registra en su cuaderno cada detalle de lo que ocurre a su alrededor y guarda en silencio la ausencia de su padre. La abuela es la figura imponente decidida a enfrentar la violencia de unos invasores sin nombre, advierte de Alba Luz y la Sombra del Tatamá, García Falcón.
Como su nombre lo indica, hace mención a la importancia de la interrelación de la familia, sus historias, costumbres de los risaraldenses en torno a un producto importante como es el café en relación con lo ambiental.
Tatamá, que en Embera traduce el Abuelo de los Riachuelos.
De manera especial con relación existe una simbología, un trastornado que estará en la sala patrimonial y que estará también en la Biblioteca Comfamiliar.
