Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ

(Especial Radio Reloj Pereira) Una rogativa como preámbulo de Semana Santa para que se haga el milagro, y la Unidad de Gestión del Riesgo en Colombia mire a Risaralda, hizo la Asamblea.
En un cálido y preciso documento, su presidente, Juan Carlos Valencia, colocó el dedo en la llaga. No han valido las pretensiones de solicitar por la Unidad de Gestión de Riesgo, la declaratoria de calamidad pública.
Los recursos son escasos y se requiere ayuda.
Hoy los estragos se ven en todos los municipios.
En la misiva, evidencian en los últimos años, el incremento de eventos , dejando “ por consiguiente un mayor número de pérdidas económicas para la población afectada y un”reto para las diferentes entidades, que dando cumplimiento a sus competencias directa a los principios de complementariedad y subsidiariedad positiva hacia todos los municipios, tiene que invertir en este tema para conjurar los daños ocasionados por algunos eventos”.
Puso de relieve que hoy es imposible contar con todos los recursos necesarios para atender los daños que se vienen presentando.
Estos perjuicios que ocurren en forma inesperada, “obligan a realizar mayores esfuerzos para obtener el presupuesto para las fases de atención, rehabilitación y recuperación de las zonas afectadas.
“Incluso, explicó en el escrito, “sin alcanzar a hacer la totalidad de las intervenciones requeridas , por la imposibilidad de obtener los recursos requeridos”.
Oscilan en 30 mil millones, por recursos del crédito, de pesos por cero de la Nación
Precisa que estos eventos que se registran son inundaciones súbitas y lentas, avenidas torrenciales, vendavales, y movimientos en masa, siendo éstos últimos los que se presentan en mayor número,, en cuanto a los sectores que realmente salen perjudicados como la educación, la vivienda, servicios públicos, ambiente”.
Juzgó que por el momento que los mayores daños se presentan en la red vial del departamento.
“Siendo ésta, añadió el presidente de la Asamblea, Juan Carlos Valencia Montoya, fundamental para el desarrollo y crecimiento de los territorios”.
“Posibilita este medio el transporte, de la población y las cargas, la red vial permite satisfacer necesidades básicas de educación, trabajo y salud que son actividades imprescindibles que pueden llevar a pérdidas económicas para el comercio,, campesinos, empresas, disminución del turismo, además afectar la seguridad vial la calidad de vida de la población, así como poner en riesgo la vida de las personas que deben ser trasladadas a hospitales de mayor nivel, por mayores distancias recorridas o incluso por la imposibilidad de trasladar al os pacientes”.
En la carta al director de la Unidad Nacional de Gestión de Riesgo, Carlos Alberto Carrillo Arenas, hace acopio de los dineros que ha invertido el gobierno del Risaralda, para sufragar daños derivados por el fuerte invierno.
