
Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ
Pueda ser que que la catapulta electoral del Risaralda, dejada en urnas, se vea.
Ojalá con el moco de Luis Carlos Rúa que plantó 9.568 ´pisadas´ , de los que obtuvo en Risaralda la coalición Verde, que dejó 37.196 votos. Es decir, que no sólo sea disfraz, pantalla, sino efectividad. Acción.
Ya no un elefante morado sino cumplidor. Que el blanco sea transparencia y no sea el paquidermo morado encubridor.
Pedido total para quienes llegaron a la Cámara desde el PH, CD, liberal y el PU. Igual, para quienes asoman credenciales al senado (Las 2 Marías responsables: Noreña, con 45.414 votos de los 57.222 que sacó la U en Risaralda – Londoño, en lista cerrada y con los 80.438 que obtuvo el PH en nuestro departamento, al lado del ya casi Senador Rúa, para alentar, la carrera política hacia el sucesor Presidencial)
No sea otro simple distractor de fracasos o sueños incumplidos.
El mensaje es claro: deben cambiar. De llevar la comunicación abierta de las redes a la práctica. Que existen otros vínculos sociales de conexión.
Que la gente sienta sus pisadas, sus huellas y no la ausencia de un poder rescatable, que anime y trace camino, siembre esperanza diligente.
De no seguir evadiendo y eludiendo a los conglomerados urbanos y rurales. Acercar públicos y consolidar nuvas fases de una política que mutó a otros escenarios. Para fortalecerlos, no para envilecerlos. No olvidar que hoy los lideres ya no son leyenda sino cortos, inmediatistas. Repensados en pincelazos que tiene color por poco tiempo. De acuerdo con la profundidad de su mentalidad para gerenciar comunidades.
Refundar partidos e ideologías gastadas. Cambiar fusibles.
No es mucho pedirles que Risaralda no debe ser vista desde el fracaso sino desde la realidad de su territorio. Desde sus planes de desdarrollo y las posibilidades de concretar acciones frente a lo que resta del gobierno nacional.
No es mucho pedirle priorizar, trabajar, para avanzar en medio de tanto cruce de partidos fundidos en contradicciones. Enterrados en sus convicciones fallidas.
Risaralda espera más. En esta nueva faceta del fracaso pasado.
No dejar huella enterradas sino las que traen aliento y esperanza para la región pero de manera especial mirar al ciudadano.
Por el momento: 3 elefantes, se balancean….. pero se necesita con urgencia que ¡equilibren por Risaralda, su gente! Escuchamos propuestas para ver que camino nos espera…
