
Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ
Las viandas están servidas en el transcurso del XXI Festival Gastronómico Internacional de Pereira, cuya sede central es la Plaza de Bolívar, desde las 6 y 30 de la tarde.
Marca: Museo de Arte de Pereira. El original. Sí, el que esparce un aroma multinivel que se riega por la ciudad. Una Pereira imaginada desde el gusto y la estética del sabor.
El de María isabel Mejía Marulanda y todo un gran equipo que ha sacado a Pereira de un extenso parroquialismo en lo cultural. El de resultados.
El mundo servido en un plato como contraprestación a tanto gusto regado desde muchas Patrias.
Sí, emplatillamos la ciudad en la apertura de las Fiestas de la Cosecha, 61 años.
Pereira tiene muchos sabores y olores, desde ya.
“Una noche mágica de sabor, música y cultura”, como bien la describen sus organizadores.
Desde este viernes16, cuando se suba el telón de la Cosecha por recoger dentro del mercado campesino agroecológico, la feria ancestral y dos imperdibles: el gran concierto de la Cosecha y el XXI Festival gastronómico Internacional de Pereira, esta vez con la presencia de dos artistas de renombre: Juan Carlos Coronel on un “tributo espectacular a la legandaria Sonora Matancera, en su centenario..
No se queda atrás, el estelar bulevar de la Circunvalar con la calle del café y el festival de la cerveza.
No podía falta el acontecimiento literario con el lanzamiento de la obra Aprendiendo a Volar, que tiene como escenario la Católica de Pereira, como una placentera excusa para otro gusto del pensamiento, creado e inspirado por una ciudad que se mueve al ritmo de muchas tonalidades y que parece arropar aquellos diciembres que pintan navidad.
Un mes con otros atractivos servidos por la dupla Alcalde, Mauricio Salazar Peláez y la Gestora Social, Irma Noreña.
Ojalá el atractivo central sea el civismo. La solidaridad, una Pereira amable, cercana, próxima al visitante, que recorra y visite escenarios con una programación abierta.
El Superconcierto del 31 de agosto en el Hernán Ramírez, que sea un cierre dorado y soñado dentro de parámetros de convivencia y seguridad porque a Pereira, ¡nada le queda grande!
Por, ¡el ADN de ciudad!
