Una fea costumbre

Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ

www.ejeinforma.com

Cada día el “periodismo vale menos”.

Se ha venido entronizando en ciertas “Oficinas de Prensa”, que los responsables de dichas dependencias, los hicieron aun lado y se ´armó´ un peligroso ´compre la orquesta´, donde habitan personas que de todo  saben menos del lenguaje comunicacional.

Eso es desde ´adentro´ porque afuera está peor. Todo parece trastabillar.

Desde adentro señalan y estrujan.

Se volvieron expertos, adictos en violentar normas y reglas, sin que siquiera se oiga un pequeño soplo de dignidad.

Da vergüenza los alcances de lo que ´interesa adquirir´. La forma como son convocadas ciertas ´ruedas de prensa´ que hace rato dejaron de ser preguntas para respuestas sino óidores que clavan celulares, cámaras y otros menjurjes del recetario comunicacional para transcribir.

Ya no es compra de publicidad sino de información, con un descaro grave.

En una entidad ya dicen que va y qué no, con personas que a duras penas han redactado noticias.

La información se centralizó en una que otra dependencia donde mandan y de la noche a la mañana el grueso del gabinete, desapareció de manera ramplona. Ya no necesitan COMUNICACIÓN sino magos prestados. Que son llamados de cuando en vez a que les dicten.

 Están ´trapeando y barriendo´ con el oficio o la profesión. Crece un murmullo de desconfianza entre quienes metidos en esto, cada día están en una inmersión que repugna.

Lo grave del asunto es que otros -detrás de la procesión – ocultan todo con un silencio vergonzoso. No interesa qué se publica sino cómo se  publica en medio del naufragio. Tiran cosas y llaman sin diferenciar lo prioritario de la información útil. Sin diferenciar entre lo importante que  se publica.

Muchas dependencias se volvieron centros de diplomacia inútil tallados en una politiquería barata y con un fermento que hiede.

Hay degradación de esa relación impuesta. A nadie parece importar que esto se arregle sino antes por el contrario, parece que estas  “bodegas oficiales” se reproduzcan.

Bien vale la pena, replantear lo que acontece, en medio de la horda de cables y cámaras y celulares que semeja un corto circuito donde nadie manda pero todos obedecen.

Donde disparan desde muchas voces para trabar o intoxicar, sin mínimos de respeto. Creció una fea costumbre dentro del periodismo. Llegó la hora de tirar la piedra para ver si alguien ¡despierta! ¡Pero dejemos el papel de acólitos!

alvarocomunicaciones@yahoo.com

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