
Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ
Sería bueno que la envalentonada ex Ministra del Trabajo, señalara qué aportes reales hizo al Risaralda, antes de dejar ese despacho con cartera y todo.
Consideramos que más fue su discurso ahogado por el peor paro de la historia hecho por sus propios funcionarios, en un despacho que debía ser cuna del orden y no del desafuero sindical, a lo que en la práctica, ejecutó. No ´hubo diálogo social´, el que pregonó hacia afuera.
Quisira conocer a fondo, el compromiso, la firma, del documento progresista a modo de “Pacto histórico”, estampado por Risaralda y qué se ha alcanzado. Que mostrara – para revisar de manera concreta y no con retahíla de partido – qué se ha hecho con corte a su “irrevocable” salida.
A Su agenda política “en la necesidad de cumplir con el mandato popular del Gobierno del Cambio”. ¡Mamola!
Que diga hoy si merece la suerte de ser relevada por quien hoy el Presidente del Cambio, anuncia – como usted sentencia en su carta dimisoria – para sentar “ las bases para el tránsito y consolidación de una cultura favorable al trabajo digno y decente, en donde precisamente el sindicalismo como sujeto de reparación colectiva puede permitirle a Colombia valorar nuevas perspectivas de reconciliación desde el mundo del trabajo”.
Ex Ministra: sería bueno conocer cuál fue su papel en la trifulca de poderes ciegos urdidos, para crear pánico en la Tecnológica de Pereira, sometida a un extraño y vibrante pugilato por revolcar la institución. Si fue un papel de mediadora o incendiaria, volviendo a episodios banderizos de someter una entidad a un mundo de trasnochos ideológicos en tiempos de la creatividad, la tecnología y la inteligencia artificial.
Quedó debiendo en su paso de tsunami sin contención, en la vibrante disputa por el poder ¿en COMFAMILIAR?
No hubo claridad. Sigue sin haberla en el cruce de poderes a la que fue sometida de manera innecesaria para resquebrajarla.
Por eso hoy, su salida rápida – fugaz – del ese me “ aparto del cargo de Ministra del Trabajo para allanar nuevos caminos que en el campo de lo popular puedan servir de apoyo a la consolidación de un proyecto político de unidad, donde las diferencias nos permitan crecer en democracia sin olvidar nuestra esencia y salvaguardando la esperanza de millones de colombianos y colombianas”, hace pensar en su cálculo político.
Si dicha cartera hacía parte del “intento por reorganizar” el equipo Petro, no de Colombia.
Ministra, revisemos el documento por Risaralda, que el señor Presidente Petro, suscribió y aun guardo con recelo en cualquier viejo anaquel o que usted pueda tener en la cartera que hoy ya no le pertenece…
Saludos Ministra, esperemos que nos ¡volvamos a ver…!
