Los riesgos de cebaderos en la fauna silvestre

CARDER advierte sobre los riesgos de cebaderos y liberaderos en fauna silvestre

La CARDER alerta a la ciudadanía sobre las consecuencias negativas que generan los cebaderos y liberaderos en la fauna silvestre, prácticas que, aunque suelen realizarse con intención de ayuda o conservación, pueden alterar el comportamiento natural de los animales, incrementar riesgos sanitarios y afectar el equilibrio ecológico.

Pereira, 22 de mayo de 2026. Un cebadero o liberadero es un sitio donde se suministra alimento de manera artificial a animales silvestres con el propósito de atraerlos o mantenerlos en un área específica. Sin embargo, estas prácticas pueden ocasionar serias afectaciones:

Dependencia alimentaria: los animales pierden su capacidad natural de búsqueda y selección de alimento, generando conductas atípicas que comprometen su supervivencia.

Alteración de funciones ecológicas: especies que cumplen roles vitales como dispersión de semillas, polinización o control de insectos modifican sus patrones de movimiento, debilitando procesos ecosistémicos.

Riesgos sanitarios: la concentración de individuos en un mismo punto favorece la propagación de bacterias, virus, hongos y parásitos, además de la transmisión cruzada entre fauna doméstica y silvestre.

Habituación al ser humano: los animales pierden el miedo natural, aumentando la probabilidad de atropellamientos, cacería, captura ilegal y conflictos urbanos.

Impactos poblacionales y ecológicos: el acceso artificial a alimento favorece unas especies sobre otras, altera la competencia natural y puede atraer especies oportunistas como ratas, palomas o perros ferales.

Problemas nutricionales: alimentos procesados como pan, arroz cocido o dulces no corresponden a la dieta natural, generando desnutrición, obesidad y enfermedades metabólicas.

Si bien no existe una prohibición explicita para esta práctica, desde el punto de vista jurídico, el Decreto 1608 de 1978 y la Ley 611 de 2000 establecen que el manejo de fauna silvestre debe orientarse a su preservación y conservación.

La CARDER invita a la ciudadanía a evitar el uso de cebaderos y liberaderos y, en su lugar, promover acciones sostenibles como la siembra de flora nativa, árboles frutales y plantas nectaríferas, que ofrecen alimento natural y fortalecen la conectividad ecosistémica.

Conservar la fauna silvestre depende de la protección de su hábitat, la restauración ecológica y el manejo técnico especializado, no de prácticas artificiales que ponen en riesgo su salud y equilibrio natural.

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