
Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ
Hay una serie de organismos agropecuarios que han desaparecido, negando su presencia en el campo.
El balance es largo y preocupante, en el cada vez más escaso Paisaje Cultural Cafetero. Una ilusión. Lo que algún día fue, pero que hoy hay que mirarlo, guardado en el tiempo, en una vitrina.
Hay esfuerzos sí, para siembra de productos y entrega de asistencia pero la coyuntura actual exige más.
Preocupa la desidia y el silencio culpable que gravita sobre la montaña.
Que bueno que desde los concejos y las Asamblea, se programara un gran evento que haga radiografía y entregue respuestas por el abandono al sector rural desde la instancia técnica. De la ausencia de organismos agrupecuarios.
¡Se debe hacer ya! Sin dilaciones sino con realismo.
Es sino ver la gentrificación que de manera paulatina y rapaz, se apoderó del Área Metrolitana como conurbación y a ello agréguele, Santa Rosa de Cabal, donde el café es el gran damnificado , ni qué decir de otros productos perecederos.
La gentrificación se come al territorio, desplumándolo y haciendolo invisible. Segrega y mutila territorio sembrado en cultivos.
Los inversionistas multiplican utilidades mientras se renueva el espejo rural, con las consecuencias que no dictaminamos ni le creamos asomo de planeación.
Es sino revisar las invasiones, el deterioro urbano Pereira – Cerritos – la Virginia y el acomodo de nuevas urbanizaciones que llegan producto del desplazamiento forzado de quienes no les alcanza para pagar mínimos en servicios públicos.
¿Acaso, alguien nos podrá señalar hoy, cuánto ha aumentado el costo de la vida, las preocupantes tarifas públicas y las evasivas para tener una política de agua?
Las transformaciones que provoca, muchas veces el lucro, el suelo, la plusvalía en manos largas, el comercio transplantado, comercio extendido y espacios cada vez más imposible, para vivienda económica. Todo aumenta.
Pobladores que avanzan hacia otras zonas estrujados por el grave impacto de una economía peligrosa montada en burbuja.
La seguridad alimentaria ya no cabe en un portacomidas. S.O.S por la agricultura. Los vientos han cambiado.
