
Por ÁLVARO RODRIGUEZ HERNÁNDEZ
Risaralda está en mora de definir prioridades reales en torno a sus deseos de modernizarse como región, en los 4 años del gobierno de Defensores de la Patria.
El corte de cuenta, ya se tiene y estamos sobrediagnosticados.
Que busca ser más competitiva y avance en su crecimiento social. En la proyección del capital humano. En su infraestructura y educación.
Nuestro departamento registra déficit en su desarrollo vial. Un diagnóstico que genera incertidumbre y que reclama racionalidad en las peticiones.
Un Congreso que inicia en medio de un torrente que dejará averías severas de confianza y disciplina en las estructuras pro gobierno.
Todo ello, sin conocerse acuerdos para buscar la voluntad del nuevo inquilino Presidencial.
Por sectores o áreas económicas, muchos consideran retroceso en la entrega de mando. Que no le fue bien a Risaralda.
¡Ni siquiera territorio de quinta ¡
Está por verse, cómo será la relación con dos de los congresistas de bancada PH, si – como es de esperarse – van al otro extremo. Lo digo por el Representante, Fernando Arias Cardona y la senadora, María Eugenia Londoño Ocampo.
No basta con el mero interés de sus credenciales.
Lo otro es explorar caminos con los demás Congresistas, ajenos a la realidad en urnas, pero que son sendas antagónicas (CD y PU -PL .Con los senadores Noreña, Rúa Sánchez y los Representantes, Franyela, Durguez y Fredy) como una lectura que representan un bálsamo si es que de verdad se dan cambios en el comportamiento presupuestal hacia las regiones.
Conoce bien el Presidente entrante, un gesto de no doblegar las regiones con una milimetría de garrote sino sincera y que concuerde con la redistribución de recursos y no con ópticas fracturadas al vaivén de los votos. De ideologías de remate.
Ojalá, en las horas del relevo y cambio de posta, Risaralda, no siga llegando tarde a la meta.
Realismo y no subasta. Ya las prioridades se conocen y sólo nos falta avanzar sin dilatar el presente, que es ya.
El Gobierno De La Espriella, sabe que no es fácil el reparto de la torta. Risaralda, abre sus puertas, pero mira con confianza el gobierno que llega.
No queremos un gobierno de Marketing sino de hechos que sumen realidades.
