Cambio climático: No descartan racionamientos

Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ

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Las autoridades ambientales de Caldas y Risaralda hicieron un llamado a los alcaldes y gobernadores de la región para cambiar la manera como se está pensando la gestión del agua y la adaptación de los territorios frente a los fenómenos derivados del cambio climático.

Durante el programa estelar de la CARDER, los directores de las autoridades ambientales de ambos departamentos, Germán Alonso Páez Olaya, de Caldas, y Julio César Gómez, de Risaralda, coincidieron en la necesidad de adoptar nuevas estrategias y de tomar decisiones que permitan preparar a las comunidades para escenarios de mayor presión sobre los recursos naturales.

Uno de los planteamientos centrales estuvo relacionado con la construcción de grandes embalses y con lo que denominaron la necesidad de evitar una visión de “bancarización” del agua, señalando que este tipo de soluciones pueden representar hoy nuevos riesgos frente a las condiciones climáticas que enfrenta el territorio.

Álvaro Rodríguez Hernández: Director Julio César Gómez, usted ha planteado que no construir embalses y no bancarizar el agua son asuntos que deben empezar a discutirse de otra manera frente al cambio climático. ¿Por qué?

Julio César Gómez: Porque las condiciones del territorio están cambiando y nosotros también tenemos que cambiar la manera de responder. Hoy no podemos seguir pensando únicamente en grandes obras como la solución para todos los problemas relacionados con el agua.

Hay que tener otras miradas. El cambio climático nos está mostrando realidades diferentes y necesitamos construir territorios mucho más resilientes, capaces de responder a fenómenos que pueden ser cada vez más frecuentes o intensos.

No podemos quedarnos solamente con la idea de almacenar agua en grandes estructuras o de convertir el recurso hídrico en una especie de reserva que se administra exclusivamente desde grandes infraestructuras. Tenemos que trabajar en una gestión integral del agua.

Álvaro Rodríguez Hernández: ¿Eso significa que las administraciones municipales tienen que cambiar la manera de planificar sus territorios?

Julio César Gómez: Absolutamente. Hemos hecho un llamado a los alcaldes para que hagan otras miradas sobre los fenómenos que están llegando.

Necesitamos que desde las administraciones municipales y departamentales se entienda que la adaptación al cambio climático no puede ser un asunto secundario. Tiene que estar incorporada en las decisiones de planificación, en las obras públicas, en el ordenamiento territorial y en las políticas que se diseñan para las comunidades.

El territorio tiene que estar preparado para enfrentar esas nuevas realidades.

Álvaro Rodríguez Hernández: ¿Qué tipo de alternativas plantea la autoridad ambiental?

Julio César Gómez: Tenemos que empezar a hablar de estructuras resilientes y de una verdadera gestión integral del agua.

También debemos aprovechar las nuevas tecnologías y las posibilidades que existen para generar energía de manera diferente. Por ejemplo, los paneles solares y la energía fotovoltaica son herramientas que pueden contribuir a la adaptación de nuestros territorios.

Pero no se trata solamente de instalar paneles solares. Se trata de pensar integralmente cómo vamos a garantizar agua, energía, infraestructura y condiciones adecuadas para las comunidades frente a los escenarios que vienen.

Álvaro Rodríguez Hernández: Usted también ha mencionado una gestión regional de los embalses, pero haciendo referencia a lagos y lagunas. ¿Cómo debe entenderse esa propuesta?

Julio César Gómez: Tenemos que mirar el territorio de manera integral y regional. Hay que identificar las posibilidades que nos ofrecen los lagos, las lagunas y otros sistemas naturales para contribuir a alimentar nuestras corrientes hídricas.

Tenemos ejemplos muy importantes en la región, como el río Otún y San Eugenio, que nos muestran la importancia de nuestras fuentes y de los sistemas naturales que tenemos.

La discusión no puede limitarse a construir una gran infraestructura. Debemos entender cómo funcionan nuestras cuencas, cómo protegemos las fuentes y cómo generamos mecanismos que permitan mantener las corrientes hídricas.

Álvaro Rodríguez Hernández: ¿Entonces el debate no debería centrarse exclusivamente en construir más infraestructura?

Julio César Gómez: Exactamente. Necesitamos ampliar la discusión.

Las grandes obras pueden tener una función determinada, pero hoy debemos preguntarnos si son siempre la respuesta adecuada frente a los escenarios que estamos viviendo.

Tenemos que mirar qué está pasando con nuestras fuentes, con las cuencas, con los ecosistemas, con las lluvias y con los períodos de déficit hídrico.

La solución tiene que ser integral. Hay que trabajar en adaptación y buscar soluciones definitivas para las comunidades.

Álvaro Rodríguez Hernández: ¿Qué responsabilidad tienen los alcaldes en este proceso?

Julio César Gómez: Una responsabilidad enorme.

Lo que hemos querido señalar es que hoy existe una preocupación porque no vemos una política pública suficientemente clara por parte de muchos alcaldes para blindar a los territorios frente a los fenómenos que ya estamos enfrentando.

No podemos esperar a que llegue una emergencia para empezar a actuar.

La gestión del riesgo y la adaptación al cambio climático tienen que convertirse en políticas permanentes. Los gobiernos locales deben preguntarse qué pueden hacer hoy para que sus comunidades estén mejor preparadas mañana.

Álvaro Rodríguez Hernández: ¿Qué quiere decir con “blindar” los territorios?

Julio César Gómez: Significa prepararlos. Significa tomar decisiones antes de que los fenómenos nos obliguen a reaccionar.

Blindar el territorio es proteger las fuentes de agua, mejorar la infraestructura, ordenar adecuadamente el territorio, buscar alternativas energéticas, preparar a las comunidades y generar políticas públicas que tengan en cuenta los escenarios climáticos que ya estamos viviendo.

No podemos seguir administrando el territorio como si las condiciones fueran las mismas de hace 20 o 30 años.

Álvaro Rodríguez Hernández: ¿Y qué papel juegan las decisiones administrativas?

Julio César Gómez: Son fundamentales. Tenemos que comenzar a tomar acciones administrativas frente a realidades que ya hacen parte de nuestra vida cotidiana.

Por ejemplo, hay cambios en las condiciones de temperatura y en las necesidades de las comunidades. El aire acondicionado es un ejemplo de cómo las nuevas condiciones pueden modificar el consumo de energía y la manera como vivimos.

La adaptación al cambio climático también tiene que ver con nuestra vida cotidiana.

Por eso los gobiernos tienen que anticiparse y proponer medidas concretas.

Álvaro Rodríguez Hernández: ¿Se está hablando suficientemente de adaptación?

Julio César Gómez: No. Todavía necesitamos avanzar mucho más.

Durante mucho tiempo la discusión ambiental estuvo concentrada en reaccionar frente a los impactos. Hoy tenemos que hablar mucho más de adaptación.

Adaptarnos significa reconocer que algunas condiciones están cambiando y que tenemos que modificar nuestras decisiones para reducir los impactos sobre las comunidades.

Eso implica inversiones, planificación, educación y nuevas políticas públicas.

Álvaro Rodríguez Hernández: ¿Qué ocurre específicamente con el agua?

Julio César Gómez: El agua es uno de los recursos más valiosos que tenemos y precisamente por eso debemos cuidarla y gestionarla de una manera diferente.

Tenemos que prepararnos para posibles escenarios de déficit y proponerles medidas concretas a alcaldes y gobernadores.

No podemos esperar a que tengamos un problema grave de abastecimiento para comenzar a buscar soluciones.

La gestión integral del agua debe convertirse en una prioridad de los gobiernos locales y regionales.

Álvaro Rodríguez Hernández: Director Germán Alonso Páez Olaya, desde Caldas, ¿coincide con este planteamiento?

Germán Alonso Páez Olaya: Sí. El desafío climático no respeta los límites administrativos de los departamentos ni de los municipios.

Por eso es necesario trabajar regionalmente. Lo que ocurre en una cuenca tiene efectos sobre otros territorios y las decisiones que tomemos hoy pueden determinar las condiciones ambientales de los próximos años.

Tenemos que fortalecer la planificación y buscar soluciones que permitan una mayor resiliencia de las comunidades.

Álvaro Rodríguez Hernández: ¿Qué significa entonces trabajar de manera regional?

Germán Alonso Páez Olaya: Significa dejar de pensar exclusivamente desde cada municipio o departamento y comenzar a mirar los sistemas ambientales que compartimos.

El agua no conoce fronteras administrativas. Las cuencas, los ecosistemas y las corrientes hídricas conectan los territorios.

Por eso las autoridades ambientales tenemos que trabajar conjuntamente y los gobiernos locales y departamentales también deben coordinar sus políticas.

Álvaro Rodríguez Hernández: ¿Hay que dejar de construir embalses?

Germán Alonso Páez Olaya: Lo que debemos hacer es revisar cada decisión desde las condiciones actuales del territorio y desde los escenarios climáticos que enfrentamos.

No se puede asumir que una determinada infraestructura será automáticamente la solución. Hay que analizar sus impactos, sus beneficios y su comportamiento en el largo plazo.

La discusión debe ser mucho más amplia.

Álvaro Rodríguez Hernández: Director Julio César Gómez, ¿cuál es entonces el mensaje concreto para los alcaldes y gobernadores?

Julio César Gómez: Que hay que actuar.

Hay que empezar a construir políticas públicas de adaptación y gestión integral del agua. Hay que proteger las fuentes, fortalecer los territorios y buscar alternativas frente a los escenarios de déficit.

También hay que incorporar las nuevas tecnologías, como la energía fotovoltaica, y pensar en soluciones que reduzcan la vulnerabilidad de las comunidades.

Y algo fundamental: hay que dejar de esperar a que ocurran las emergencias para tomar decisiones.

Álvaro Rodríguez Hernández: ¿Estamos ante una nueva manera de entender la gestión ambiental?

Julio César Gómez: Necesariamente.

El cambio climático nos está obligando a pensar diferente. Ya no basta con administrar los problemas cuando aparecen. Tenemos que anticiparnos.

La gestión ambiental tiene que estar conectada con la planificación territorial, con la infraestructura, con la energía, con el agua y con la vida cotidiana de las personas.

Si no hacemos esa transición, vamos a seguir reaccionando frente a fenómenos que ya sabemos que pueden presentarse.

Álvaro Rodríguez Hernández: Finalmente, ¿cuál sería la prioridad inmediata?

Julio César Gómez: Trabajar en adaptación y encontrar soluciones definitivas para las comunidades.

Tenemos que sentarnos con alcaldes y gobernadores, revisar los escenarios que tenemos, identificar los riesgos y construir propuestas.

El agua es un recurso demasiado importante para que solamente pensemos en ella cuando falta.

Tenemos que anticiparnos al déficit, proteger nuestras fuentes, fortalecer las corrientes hídricas y desarrollar una gestión regional.

Álvaro Rodríguez Hernández: Muchas gracias, directores.

Germán Alonso Páez Olaya y Julio César Gómez: Muchas gracias a ustedes por abrir este espacio para hablar de un asunto que es fundamental para el futuro de nuestros territorios.

Un llamado a cambiar la mirada

El mensaje de las autoridades ambientales de Caldas y Risaralda apunta a una necesidad cada vez más evidente: la adaptación al cambio climático debe comenzar a incorporarse de manera efectiva en las decisiones de los gobiernos locales y regionales.

La protección del agua, la planificación territorial, las energías alternativas, la resiliencia de las comunidades y la gestión regional de las fuentes hídricas hacen parte de una discusión que, según los directores ambientales, no puede seguir aplazándose.

El llamado a los alcaldes y gobernadores es a anticiparse a los fenómenos y a construir políticas públicas que permitan responder a escenarios de déficit hídrico y a las demás transformaciones que plantea el cambio climático.

Para las autoridades ambientales, el reto no consiste únicamente en reaccionar ante las emergencias, sino en preparar desde ahora los territorios y las comunidades para las condiciones que vienen.

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