
Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ
Dos efemérides se cumplen en Pereira, de alto significado.
Los 100 años del natalicio del egregio conductor azul, el médico Ortopedista y exdiplomático, Emiliano Isaza Henao, que dejó “un gran legado de amor por Pereira y Risaralda”.
El otro, valga fecha,los 50 años de una empresa pereirana que se consolidó en el sector en vigilancia física, seguridad electrónica, Consultoría: Seguridad Nacional Limitada.
Empresa de vigilancia y seguridad que refulgió desde Pereira , con 4 mil empleados , 12 sedes y que lleva el sello de Gerardo Augusto Cardona Álvarez, el Grande y cuya herencia consolidó, cristalizó y mejoró hasta tener vigencia Nacional y clientes que le han dado sello de calidad internacional y que hoy es gerente general, su hijo Mauricio Cardona Jaramillo.
Él, junto a su hermano, su padre Augusto, los invitó a soñar en grande.
Por partes: De Isaza, bástenos recordar su personalidad recia y el dogmatismo. Íntegro. POLÍTICO, con mayúscula. El portento humano que engrandeció y que expuso en Colombia con su talante conservador fino y de carácter. Sin dobleces. Era consultado y escuchado en grandes escenarios. Su liderazgo era significativo y creíble.

Parodiando a otro hombre dentro de ese universo humano y leyendo al ex congresista Alberto Zuluaga Trujillo, nadie como él, llevó con tanta honorabilidad el registro conservador de dignidad y decoro tan escaso hoy. Fue referente.
Dueño de “un magnetismo personal que adornaba su fina estampa”. Le dio luz al senado y a la política.
Nos unímos a quienes buscan colocar en pedestal, su nuevo natalicio y qué pena pensar con muchos de ellos en la línea azul, que convirtieron ese partido, en casa de recreo político sin verguenza alguna. En casa de empeño decadente.
Lo segundo: Seguridad Nacional Limitada. Trascendió no solo en Colombia sino en Latinoamerica. Con un liderazgo fresco que honra. Con encomio y que se destaca.
A todos ellos, los de Isaza y Cardona, evocando con palabras prestadas, todos ellos nos han enseñado que la vida es sola una y muy corta y se vive sin reparos y límites. ¡Pero con misiones!
