Novela Risaralda, es nuestra propia Vorágine

Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ

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Si algo quedó claro o se insinuó en la larga charla acerca de la Novela Risaralda, que tiene espacio en la literatura nacional,  es que es nuestra propia Vorágine.

La Virginia, Nigricia, La Bodega,  Sopinga, la de los palenques, mestizos,  indios, negros, raizales

Donde poco o nada hablan de Pereira como si hubiese un “castigo” de años por problemas limítrofes con Caldas…expresiones que se dieron en el motivador diálogo cultural.

Buena afluencia de público que llenó la sede cultural del Banco de la República, en Pereira. Que participó y aportó.

SELVA FLUVIAL

Después de un paseo literario donde el expositor invitado al Diálogo Literario 100 del Grupo Psique y Literatura, el abogado José Bernardo Arcila Álzate, narró, se aproximó a un Bernardo Arias Trujillo, el Diplomático que murió a los 34 años, donde describió el paso “por esta selva fluvial”, rodeada de ríos como el Cauca…

CREENCIAS Y COSTUMBRES

Donde se llega al rescate  de la expresión de los negros, sus creencias  y costumbres en “ese valle anchuroso  del Risaralda que se riega…”

1935 en escena:  Desde conflictos Perú – Colombia, llegada de los Padres Redentoristas  desde Buga, en 1900

Donde desde el público la señalaron como una obra inspirada en la cultura de la persistencia, solidaria y fraterna. De colonización y conflicto.  De cimarrones.

Desde el nombre Risaralda, (siempre con Z)  hasta el que recuerda un “fallido error de  imprenta que convirtió a Risaralda con  S”, con numerosas interpetaciones de su procedencia desde el personaje Rizaralde, que dio nombre al lugar de una finca grande y donde emerge la historia de Sopinga, en un proceso colonizador  y conflicto,   intenso e imenso.

ORALITERATURA

Que dio paso a lo que Bernardo Arcila, el conferencista, llamó como el resurgir de la oraliteratura donde se rescata  la expresión de los Negros, de las injusticias vividas, de sus creencias y costumbres y que sea llamada como se dijo, la Vorágine nuestra, que bien pudo ser La Marquesa de Yolombo o Doña Bárbara.

INUNDACIONES

La Virginia como un pantanero, de “tierras inservibles”,  protagonista de colonización y malaria.

Se dejó un espacio como un sentir vivo de la charla, nacida desde el público,  donde las inundaciones acompañan a La Virginia y una literatura  que enseña construcción de territorio.

“Una decripción ecosistémica del espacio  biogeográfico, lo ambiental hasta la descampenización  , sin zona rural y el desplazamiento que se dio”. La irrupción prifunda del hacha y el machete.

Como lo interpretó Amelia Hincapié,  el libro donde el Litoral   es canto como una responso  a nuestra estirpe moribunda.

De dolor, canto, alabanza, de la soledad del negro.

HOMENAJE

Hubo espacio para un homenaje y reconocimiento a la tarea del Grupo Literatura Psique, con su arribo relevante al Diálogo 100.

A su director, Rafael Alarcón y su equipo. A la Doctora en Educacion y Maestria en Literatura, Maria Claudia Barcasnegras

Por parte de la Universidad Tecnolópgica y su rector, Luis Fernando Gaviria Trujillo, las Secretarías de Cultura del Risaralda con su director, Andrés García y con el Instituto de cultura con Emilia Gutiérrez, quien acogió el evento y la tarea , labor que correspondió al encargado director de la Biblioteca, Juan Pablo Tamayo.  

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