Cobrando favores en urnas

Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ

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Mientras la Asamblea del Risaralda, actúa y se siente que está viva por la forma como han respondido a los desafíos del clima creado por el sismo, el Concejo de Pereira, está desaparecido.

A todas preguntamos: dónde está su Presidenta y que respuestas concretas – para conocerlas y divulgarlas – ha logrado sacar adelante, para ¿ayudar a los damnificados?

Parece que apenas, se hubiese quedado ¡en  perfume! Encerrada en la torre de babel que representa como ícono de un poder desgastado.

Mientras ello ocurre, el Presidente del Concejo de Dosquebradas, deja en el ambiente pinceladas  económicas  para apoyar a las víctimas. Solidaridad con las familias afectadas y unidad por una recuperación menos dolorosa. Real, cierta y audaz para con los tiempos presentes. ¡Pero se necesita mucho más!

Uno que otro concejal, nos consta, ha dado la cara. Sería necio no escribirlo o profetizar ruidos de miedo. Pero no todos, es cierto. Escondidos para suavizar el pecado del ostracismo mantenido.

No es menos cierto que hay  congresistas desaparecidos – como si se los hubiese tragado la tierra – que tan siquiera modulan al amparo de la más mínima protección social de sus congéneres.  Lo de aquí y los de alla que pescan con atarraya

Por ese lado, por la Asamblea y los Concejos, hemos visto muchas credenciales sin rumbo. Con una displicencia y un agache que no atemorizan sino que mortifican. Duele.

No es simplemente una ciudad, un departamento, para ordeñar.

Varios de ellos, lanzarán muy pronto campanas al  viento para congraciarse en una nueva campaña en la búsqueda de votos y proclamarse como adalides o supermanes del servicio social cuando  en sus audaces audencias de selfies, no lanzan tan  siquiera un mal pensamiento.

Allá ellos, gitanos de sus propios miedos y mensajeros del silencio que deja ruidos extraños en sus bodegas digitales.

Pareciese que no se han dado cuenta de la magnitud del desastre, para que al menos, se les ocurra una idea sensata.

O, creer, que no es una responsabilidad compartida con la ciudadanía de ayudar a remover los escombros de una ciudad enterrada y que se volvió sensible a la crítica o al juego de poder que hipnotiza y corrompe.

Sería bueno, ahora que desde el palco de la izquierda, modelan un discurso de “transparencia” y sueñan con “veedurías” pro reconstrucción, bueno sería  conocer los aportes hechos a ese pirinola que rueda del “todos ponen”. No en el hueco y seco plan de críticos dañinos sino en el de las realidades.

En ese bus, nocivo es que se monten sin antes no precisar cómo dejaron las finanzas nacionales, para aceptar reclamos de grandeza que no se ve con la amplitud de la lupa.

¿Cobra el electorado? ¿Será veredicto real en urnas?

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