¡Sin protagonismos, ni competencias!

Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ

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Más claro no muerde el Tigre. El Presidente Abelardo De La Espriella, dejó las claves abiertas del Fondo Milagro, con una reconstrucción que requiere paciencia…y plata!

Es bueno que tenga todos los controles necesarios, pero que ello no implique talanqueras o iniciar un proceso tormentoso que cruce lo electoral. Desde una oposición insana.

El dolor y la vida, están por encima de jugosos réditos políticos de quienes hacen o quieren cuentas en urnas.

Para quiénes fueron prevenidos o con ganas que el Tigre dejara huella de sus salidas tenebrosas, que vayan conociendo su estilo de “míreme a los ojos”. Que dejen descansar la corruptela.

Quienes fueron creyendo que cargaría contra los gobernantes nuestros (Mauricio Salazar, Rober     to Jiménez y Juan Diego Patiño) salieron desinflados. Vapuleados.

También, quienes gozan del canibalismo asqueroso que practican como correveidiles  enfermizos que  privilegian el rencor, salieron golpeados porque no vieron sangre en este nuevo asalto donde primó la sindérisis.

Hubo buen juicio en este encuentro. Donde, incluso, vale destacar que, por fin, Dosquebradas entró en el libro de la chequera para inversiones y cuyos daños no se pueden esconder bajo la alfombra mágica del nada pasó.

Si algo están haciendo es dejar aun lado las competencias y los protagonismos rancios. Como si el trauma o el dolor fueran teatro de tinglados electorales, que se llevan por encargo a Bogotá o se revuelca en trapisondas oscuras de la que tanto gustan señores y señoras encopetadas que no se despeinan a la hora del barullo.

¡Se equivocaron y compraron la boleta para la pelea que no era.

Si algo se requiere hoy es acompañar al Fondo Milagro, a Ana

María Cuartas que conduce el barco y no suelta el timonel; a Jaime Uribe el gerente,  pese a las condiciones fiscales.

Si algo sucedió en Pereira, es que hay fé en las tareas del equipo del Presidente De La Espriella. Que hay un pacto de confianza que ojalá no se rompa desde las regiones en esa cercanía y en ese acuerdo de voluntades que floreció entre gobierno nacional y la región.  

Repito: que exista control para que los dineros se inviertan y no caigan en el tobogán de la avilantez humana deliberada. O, que cruce  o vaya a la alcantarilla de aguas que expelen olores pútridos.

No queremos otro ´terremoto´ moral sino el de una verdadera RECONSTRUCCIÓN! Sin protagonismos y competencias dañinas. De resto,  ¡que suelten al Tigre!

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