El alcalde que se vistió, de ´Judas´

Por ÁLVARO RODRÍGUEZ   HERNÁNDEZ

Nada más apropiado, por la época, que la aparición de ´Judas´.

De carne y hueso y revestido de una extraña santidad. Bajó de los cielos, cafetales y los Umbras y se instaló en su trono todopoderoso.

El milagro ocurrió en Belén de Umbría, acaba de anunciar en esta “milagrosa” Semana Santa, el Representante liberal a la Cámara, Aníbal Hoyos.

 ¡Ni Judas se atrevió a tanto! Proclamó en los altares antes de descender el carismático líder rojo, quien, en destellos de Santidad, denunció lo que era un coro celestial: la entrega del alumbrado público a un privado. Privatizaron el alumbrado público.

Lo grave es que el Concejo “come callado”. Las parroquias electorales, incluido una serie de cándidos, guardan cómplice silencio y dejan solo en la denuncia al ex alcalde y cafetero, que sabe, por qué lo denunció.

Ojalá la ciudadanía, toque las campanas y corra la voz de alarma. Ojalá otros congresistas, amigos y no, vulneren el derecho ciudadano a tener toda la verdad y la información como principio, para sancionar a quienes “están en la fiesta”.

No pueden ¡electrocutar al pueblo, con su patraña! Nada de complicidades por endosos electorales o contubernios que “queman”.

La ciudadanía engañada por sus alcaldes, como lo reiteró de manera valiente, Hoyos. Fueron, ante el Sanedrín, “más de 30 monedas de plata”.

Es hora de la sanción y la denuncia.  Que los órganos de control, se pronuncien y llamen a los responsables de la “jugadita”.

A 9 meses de término de su mandato, ciertos gobernantes, no pueden actuar como si estuvieran en un bazar, en feria de pueblo o un carrusel donde a “todo le dan vuelta, para llenar patrimonios. 

¡Crucificaron todo un pueblo! Le “hicieron la vuelta”. Lo ven “como una traición al pueblo”.

Ojalá desde la razón y con argumentaciones, el gobierno se quite la máscara y de explicaciones. En los municipios están cansados con alcaldes beodos y rateros. Ausentes del elector y esquivos a la hora de entregar informes claros de su gestión, que no pueden ser un “maquillaje” vulgar. Con cifras como si los municipios fueran eternas guacas que no cesan en la robadera.

Decepcionados y estafados, fueron los calificativos de Hoyos, al entregar razones sobre lo que ocurrió a plena luz del día en esa procesión, en ese altar belumbrense.

No creo que haya sido Judas, sino el implacable Barrabas, salteador de caminos y lleno de señalamientos. ¡Judas, doctor Hoyos, si se atrevió a tanto! Aquí,  dice, el milagro y el Santo!

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