
Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ
Varios hechos han vuelto los ojos sobre el ambiente cultural de la región.
Matizado por títulos reales que presagian un buen 2026 par el sector y sus actores. Desde lo gubernamental, la puesta en escena de sus dependencias, Secretaría de Cultura, Andrés García e Instituto de Cultura, con su Secretaria, Emilia Gutiérrez, permiten hacer agenda con otros notables hechos que irradian la gestión para que el sector refulja, dentro del programa Nacional de concertación cultural vinculante y el Ministerio de las Cuilturas, las Artes y los Saberes.
Empoderados por su gestión y logros, loables.
A ello, el que la RAP Cafetera, mueva una política cultural que integre acciones precisas sobre lo que ello acontece para la vida en sociedad.
Todavía falta presupuesto, pero al menos ya se evidencia la posibilidad suprema que la cenicienta que creció, tenga otros modales y tutores que entran en tablas para posicionar su dimensión humanística.
Desde las distinciones hechas a trabajadores de la cultura en la Asamblea y el Concejo de Pereira, hasta volver los ojos a ese gigante como es el Museo de Arte, que nunca cierra sus puertas y nos sorprende con su primera temporada de Exposiciones, con entrada gratuita.
“Recorrer, descubrir y conectar con el arte y la cultura en un mismo lugar”, por su dilatada trayectoria.
Hasta fotografías del paisaje cultural cafetero y los Wayúu, los novimientos de la maleta didáctica, Banda Sinfónicvael vuelo por Gabriel García, la tarea sostenida de la Caja de Compensación COMFAMILIAR con su área cultural, el avance para preparar Expofuturo y la Feria del Libro en grande de la Cámara de Comercio de Pereira, que desde ya genera expectativas con escenarios a reventar en las otras programaciones que acompasan el ritmo de la actividad cultural.
El pulso de la región, desde lo cultural es otra forma de vender la ciudad desde aristas del pensamiento global.
“Espacios para el encuentro con el Arte y la Cultura”.
La CULTURA no solo pide voz, sino presupuesto. Que en el plan de desarrollo no sean páginas signadas por números sino por hechos vivos que Pereira y Risaralda, también piensan en grande con realidades dictadas por diferentes nombres.
