
Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ
Faltan 258 mil millones más, para verle la cara al Colibri.
Es claro, que no se alcanzará a terminar, si los recursos no vienen inscritos en el Plan de Desarrollo como obra prioritaria para el gobierno del abogado De La Espriella. ¡Hay qué ´volar´!
Un viejo sueño de la región, hecho añicos por la irresponsabilidad de un gobernante liberal que jugó a ser empresario – negociante. Se le fue el tiro por la culata y sería bueno conocer si el proceso va “por vencimiento de términos” por la magia de la truculencia legal y la argucia. Los tiempos corren y fuera de los titulares, bastaría pregunta en qué términos se encuentra el proceso.
La primera fase de 2.9 kilómetros de rehabilitación ya fue contratada y la realizarán en un año.
Ya fue adjudicada y sino estamos mal, demandaron una inversión por $40 mil millones.
Es una tarea de recuperación en que el gobierno municipal, tiene la iniciativa, de manera especial en el frente de Infraestructura.
Proceso que lleva, adelanta, el gobierno del Alcalde, Mauricio Salazar y que bien sorprende, la titular de Infraestructura, Diana Osorio Bernal, por su empuje, dedicación. Hay allí una ejecutiva rescatable, de la buena imagen que proyecta el poder femenino en el gabinete local.
Mucho gana Pereira, la capital, si proyectos en el desarrollo de su infraestructura, se afianzan. Si hay liderazgos colectivos que empujen ahora que concluyó un gobierno nacional que fue mezquino.
Llegó la hora de retomar una vanguardia diluida y volver a palpitar proyectos que se volvieron escasos y refundidos en recursos y calendario.
No podemos seguir con la miopía o el laberinto que nos privó de la doble calzada en el territorio por culpa de intereses, no necesariamente políticos. Usurpación de poder transplantados con intervenciones unipersonales que dieron un portazo al interés ciudadano. Sin siquiera tenerlo en cuenta.
En buena hora, el Alcalde Salazar, avanza – para dolor de tantos y tontos – en otro esperpento liberal como fueron los daños causados por la ´rotonda´de Corales, en buena hora rescatada y que sin lugar a dudas, está llamada a marcar un hito en un despertar de megaproyectos reales.
